Desde Budapest, investigadores de la Universidad Semmelweis nos recuerdan que no todo movimiento es igual ante los ojos del esqueleto humano. Tras analizar 24 estudios con más de mil adultos, concluyen que la intensidad —no la duración ni la constancia— es lo que verdaderamente despierta al hueso a renovarse. El fútbol y el balonmano, con sus explosiones de energía y cambios bruscos de dirección, estimulan la formación ósea de un modo que la caminata diaria, por fiel que sea, no logra igualar. Es una invitación a repensar qué entendemos por 'mantenerse activo' cuando lo que está en juego es la