Hay algo en la psiquis nuestra que ponemos en riesgo nuestras vidas
En las costas de Pinamar, donde el verano convoca a miles en busca de libertad y placer, un niño de ocho años yace en estado crítico tras una colisión frontal entre una camioneta y vehículos UTV. El director de Defensa Civil de la Provincia de Buenos Aires señala que este choque no es un hecho aislado, sino el síntoma de una cultura colectiva que subestima el riesgo y desafía las normas con indiferencia. La tragedia plantea una pregunta que trasciende el accidente mismo: ¿puede una sociedad protegerse a sí misma cuando la percepción del peligro se ha erosionado?
- Un niño de 8 años permanece en estado crítico en el Hospital Dr. Pepe Olaechea tras una colisión frontal en La Frontera, al norte de Pinamar, y su recuperación es incierta.
- El director de Defensa Civil, Fabián García, advierte que el incidente no es excepcional: cada temporada se repite un patrón de desprecio sistemático a la vida entre turistas y residentes costeros.
- Las autoridades reconocen su propia limitación estructural: es imposible desplegar vigilancia en cada médano, lo que deja la seguridad en manos de una conciencia ciudadana que, según García, está profundamente deteriorada.
- A pesar de haber incautado once camionetas infractoras, García anticipa que los comportamientos peligrosos continuarán: más carreras clandestinas, más conductores sin casco, más riesgos asumidos sin medir consecuencias.
- El funcionario también destacó que el protocolo de evacuación ante el meteotsunami en Mar Chiquita funcionó, subrayando que cuando los ciudadanos siguen las directrices oficiales, las tragedias pueden mitigarse.
El lunes por la tarde, una colisión frontal entre una camioneta y dos vehículos UTV en La Frontera, al norte de Pinamar, dejó a un niño de ocho años gravemente herido. El menor permanece internado en estado crítico, y su evolución sigue siendo incierta.
Fabián García, director de Defensa Civil de la Provincia de Buenos Aires, salió a hablar con franqueza. En declaraciones a LN+, describió lo ocurrido no como un accidente aislado sino como la expresión de un patrón que se repite cada verano: una falta de percepción del riesgo enraizada en la psicología colectiva, que lleva a turistas y residentes a tomar decisiones imprudentes sin medir las consecuencias. García fue claro sobre los límites del Estado: no es posible poner un policía en cada médano de la costa.
Pese a que su equipo logró incautar once camionetas que infringían las normas, el funcionario anticipó que los comportamientos peligrosos continuarán. Predijo más carreras clandestinas, más conductores sin casco, más riesgos innecesarios. Sobre el niño, García fue sobrio y pidió que todos recen por su recuperación, una frase que revela tanto la gravedad del caso como la impotencia que sienten quienes trabajan en seguridad pública.
García también se refirió al meteotsunami que golpeó Mar Chiquita, causando una muerte y más de treinta heridos. En ese episodio, el protocolo de evacuación de playas funcionó, y ninguno de los heridos presenta gravedad. El funcionario aprovechó para insistir en un mensaje central: la seguridad costera depende tanto de la capacidad de respuesta del Estado como de la disposición de la ciudadanía para respetar las normas. Sin ambas fuerzas actuando en conjunto, cada verano seguirá trayendo tragedias evitables.
El lunes por la tarde, en La Frontera al norte de Pinamar, una camioneta y dos vehículos UTV colisionaron frontalmente. De ese choque salió un niño de ocho años con heridas graves. Hoy permanece internado en estado crítico en el Hospital Dr. Pepe Olaechea, y su recuperación sigue siendo incierta.
Fabián García, director de Defensa Civil de la Provincia de Buenos Aires, no tardó en hablar sobre lo ocurrido. En una entrevista con LN+, García fue directo: en la costa existe un patrón que se repite año tras año, un desprecio sistemático a la vida que se manifiesta en decisiones irresponsables tomadas por turistas y residentes. Lo que sucedió en Pinamar, según su análisis, no fue un accidente aislado sino la expresión de una ola más amplia de negligencia.
El funcionario fue contundente al describir el problema. Explicó que no es posible desplegar un policía en cada médano de la costa, que la vigilancia exhaustiva es simplemente imposible. Lo que existe, según García, es algo más profundo: una falta de percepción del riesgo que está enraizada en la psicología colectiva. Las personas ponen sus vidas en peligro sin ser plenamente conscientes de las consecuencias de sus actos.
Pese a los esfuerzos de las autoridades, García reconoció que el panorama es desalentador. Su equipo de inteligencia ha logrado incautar once camionetas que infringían las normas, pero anticipa que los comportamientos peligrosos continuarán. Después de este accidente, predijo, habrá más carreras clandestinas en las calles, más personas conduciendo sin casco, más riesgos innecesarios asumidos por quienes deberían saber mejor.
Sobre el estado del niño de ocho años, García fue sobrio. Lo único que se sabe con certeza es que está en situación crítica. El funcionario pidió que todos recen por su recuperación, una frase que subraya la gravedad de lo que ocurrió y la impotencia que sienten incluso quienes trabajan en seguridad pública.
García también abordó otro evento reciente: el fenómeno meteorológico conocido como meteotsunami que golpeó Mar Chiquita, causando una muerte y más de treinta heridos. En ese caso, destacó que Defensa Civil activó un protocolo de evacuación de playas que funcionó. Sin embargo, el funcionario señaló que aún existe debate sobre si estos eventos pueden prevenirse realmente. Respecto a los heridos del meteotsunami, aclaró que ninguno presenta gravedad, y aprovechó para insistir en que los ciudadanos deben respetar las directrices oficiales de seguridad.
Lo que García deja claro, tanto en sus palabras sobre Pinamar como sobre el meteotsunami, es que la seguridad en la costa depende de dos fuerzas: la capacidad de las autoridades para responder y la disposición de la población para escuchar. Sin ambas, los accidentes seguirán ocurriendo, los niños seguirán resultando heridos, y cada verano traerá nuevas tragedias que podrían haberse evitado.
Notable Quotes
En la costa la gente tiene un patrón de recurrencia que consiste en el desprecio a la vida— Fabián García, director de Defensa Civil de la Provincia de Buenos Aires
Seguramente después de esto va a haber más picadas y más gente manejando sin casco— Fabián García
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué cree que la gente en la costa tiene este patrón de desprecio a la vida que menciona?
García sugiere que no es malicia deliberada, sino una falta de percepción del riesgo. La gente no se ve a sí misma como vulnerable. Conducen sin casco, participan en carreras clandestinas, ignoran los protocolos, como si creyeran que a ellos no les pasará nada.
¿Y qué hace que sea tan difícil cambiar ese comportamiento?
Según García, es imposible vigilar cada rincón de la costa. No hay suficientes policías, no hay suficientes controles. Pero el verdadero problema es psicológico. La gente necesita sentir que el riesgo es real, y eso no se enseña fácilmente.
¿Entonces qué espera que suceda después de este accidente con el niño?
García es pesimista. Cree que habrá más picadas, más gente sin casco. El accidente no va a detener nada. Espera que la gente reflexione, pero anticipa que no lo hará.
¿Qué diferencia hay entre lo que pasó en Pinamar y el meteotsunami en Mar Chiquita?
Una es causada por comportamiento humano irresponsable; la otra es un evento natural. Pero en ambos casos, García enfatiza que las autoridades pueden hacer su parte activando protocolos, pero la ciudadanía tiene que cooperar.
¿Qué significa que el niño esté en situación crítica?
Significa que está en peligro de muerte. García no ofrece más detalles, pero el hecho de que pida que recen por él subraya lo grave que es. No hay certeza sobre su futuro.