En Managua, dos organizaciones forjadas en la resistencia anticolonial —el FSLN de Nicaragua y el Partido Comunista de Vietnam— formalizaron un acuerdo de cooperación que invoca los legados de Sandino y Ho Chi Minh como brújula común. El pacto, suscrito con representantes de alto nivel de ambas naciones, no es solo un gesto diplomático: es la institucionalización de una fraternidad revolucionaria que aspira a perdurar más allá de sus líderes actuales. En un mundo donde las alianzas se miden por intereses inmediatos, este acuerdo apuesta por la continuidad histórica y el beneficio mutuo como fu