La interrupción más grande de la historia, y no pasó nada catastrófico
Bank of America rebajó previsión de precio del barril brent a 82 dólares anuales tras relajación de tensiones y liberación de reservas estratégicas. El Estrecho de Ormuz recuperará 40% del tráfico para julio, 75% para septiembre y normalidad completa para fin de año según estimaciones.
- Bank of America rebajó previsión de precio del barril Brent a 82 dólares anuales
- Ormuz recuperará 40% del tráfico para julio, 75% para septiembre, normalidad completa para fin de año
- Se liberaron 400 millones de barriles de reservas estratégicas estadounidenses
- Excedente de producción esperado en 2027 cercano al millón de barriles diarios
Francisco Blanch de Bank of America prevé normalización del suministro de petróleo para finales de año tras negociaciones entre EE.UU. e Irán, con precios bajados a 82 dólares promedio anual.
Francisco Blanch lleva casi cuatro meses viviendo en estado de alerta. Como responsable global de materias primas y derivados en Bank of America, ha estado en primera línea mientras la guerra en Irán cerraba el Estrecho de Ormuz y sacudía los mercados energéticos mundiales. Ahora, con Washington y Teherán iniciando negociaciones para un acuerdo de paz, se permite cierto optimismo. La economía ha resistido mejor de lo que muchos temían, dice, y aunque el riesgo geopolítico persiste, ve señales claras de que tanto Estados Unidos como Irán necesitan restaurar el flujo normal de petróleo antes de fin de año.
Cuando la guerra estalló, Bank of America elevó su previsión de precio del barril de Brent a 92,5 dólares anuales. La semana pasada la rebajó a 82 dólares. Los precios se dispararon al principio, pero luego Washington relajó las sanciones a Rusia, no intentó bloquear los envíos iraníes en las primeras semanas del conflicto, y anunció la liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas. Otros 300 millones de barriles de petróleo sancionado estaban disponibles en el mar. Además, hubo cierta destrucción de demanda. Estos factores combinados permitieron que el mercado sobreviviera los últimos cuatro meses sin colapsar.
Los inventarios están cayendo rápidamente y Blanch espera un mercado equilibrado para el cuarto trimestre, aunque no antes. El suministro apenas comienza a fluir por el Estrecho. El lunes pasado, tres grandes buques iraníes con dos millones de barriles cada uno salieron hacia Asia por Ormuz. La demanda se recupera, pero habrá cuellos de botella durante el verano: hay que eliminar minas marítimas y la capacidad de tránsito es limitada. Bank of America estima que el 40 por ciento del tráfico se habrá restablecido para finales de julio, el 75 por ciento para finales de septiembre, y el resto para fin de año.
La previsión de Blanch para la segunda mitad del año sitúa los precios entre 70 y 80 dólares, asumiendo que Ormuz se reabre completamente. Existe riesgo de que el conflicto resurja durante las negociaciones de 60 días, pero considera más probable un escenario de normalización gradual. Para septiembre, cuando expire el plazo de negociación, podrían estar pasando 65 barcos diarios por el Estrecho. Puede haber tensiones militares, pero la lógica económica apunta hacia más suministro. Tanto a los iraníes como a Estados Unidos les conviene. La opinión pública estadounidense no respalda el conflicto, y Blanch cree que Trump ha llegado a su límite.
Irán ha demostrado que puede cerrar Ormuz, y eso dejará una prima de riesgo permanente en el crudo. Pero hay otro factor: Estados Unidos tiene sus reservas estratégicas en los niveles más bajos en décadas, y rellenarlas será un proceso lento que sostendrá la demanda. China también necesitará reponer sus reservas, aunque manejó bien la crisis manteniendo inventarios más altos que antes de la guerra. Compra cuando el petróleo es barato y se retira cuando es caro.
Para 2027, la Agencia Internacional de la Energía calcula un excedente importante. Blanch coincide, aunque con cautela. Espera un superávit cercano al millón de barriles diarios, pero mucho dependerá de las decisiones de la OPEP, la producción de Emiratos Árabes, el comportamiento de Irán, los daños en la región, y si China vuelve al mercado. La pregunta más profunda es a qué precio llegará ese petróleo. Hace cuatro meses era la energía más barata del mundo. Ya no. Los países del Golfo enfrentarán gastos de defensa mucho mayores, inversiones en reparaciones, y nuevas rutas de suministro y almacenamiento. Tendrán que reorientar sus economías hacia adentro.
Sobre los efectos a largo plazo en la demanda de petróleo, Blanch es claro: la transformación económica impulsada por la inteligencia artificial requiere chips y energía masiva. Los operadores de centros de datos están aterrorizados por la demanda de capacidad. Con la IA y los vehículos eléctricos no se consumirá menos energía, sino más. El uso de datos es brutal. Comparativamente, el precio del petróleo no es especialmente alto. En los últimos cuatro meses hubo la mayor interrupción de producción de petróleo en la historia, y no pasó nada catastrófico. Algunos países del sudeste asiático ajustaron su demanda, pero no hubo recesión global ni precios de energía descontrolados. El mercado se manejó mediante reservas, ajustes y flexibilidad de una manera sorprendente. Esto, cree Blanch, podría ser positivo para la demanda de hidrocarburos a mediano plazo.
Notable Quotes
Tanto a los iraníes como a Estados Unidos les interesa la normalización. La opinión pública estadounidense no está a favor del conflicto, y Trump ha llegado al límite— Francisco Blanch, Bank of America
En los últimos cuatro meses tuvimos la interrupción de producción de petróleo más grande de la historia, y no ha pasado absolutamente nada— Francisco Blanch, Bank of America
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué Blanch está tan seguro de que Ormuz se reabrirá completamente si las negociaciones solo duran 60 días?
Porque ambos lados necesitan que se abra. Estados Unidos no puede permitirse una crisis energética permanente, e Irán necesita vender petróleo para sobrevivir económicamente. Es una ecuación simple.
Pero dice que puede haber tensiones militares incluso después. ¿Cómo convive eso con la normalización?
La diferencia es entre conflicto activo y fricción. Pueden haber provocaciones, pero no un bloqueo total. Es como vivir con un vecino difícil: hay tensión, pero los servicios siguen funcionando.
¿Qué le preocupa más: que Irán cierre el Estrecho de nuevo, o que los precios se queden bajos?
Probablemente lo segundo. Un cierre es un evento discreto que se puede resolver. Precios bajos sostenidos significan que los países del Golfo no pueden invertir en defensa ni en infraestructura alternativa. Eso es más frágil.
Menciona que la IA requiere más energía, no menos. ¿Eso significa que el petróleo está seguro?
No seguro, pero necesario. La demanda energética global es tan fuerte ahora que incluso con transición a renovables, el petróleo seguirá siendo crítico durante años. Lo que cambió es que ya no es el combustible más barato.
¿Entonces por qué cree que esto es positivo para los hidrocarburos a mediano plazo?
Porque el mercado demostró que puede absorber shocks enormes sin colapsar. Eso da confianza a los inversores. Y porque la demanda real es más fuerte de lo que muchos esperaban.