En el cruce entre la conducta privada y la responsabilidad pública, Francia enfrenta una pregunta que las instituciones diplomáticas raramente formulan en voz alta: ¿hasta dónde el comportamiento personal de un representante del Estado puede convertirse en una vulnerabilidad colectiva? El embajador Bruno Foucher, destinado en Bangui desde 2023, fue sometido a un procedimiento disciplinario tras recibir decenas de mujeres jóvenes en su residencia oficial durante los primeros meses de 2024, en un país donde la influencia rusa y las operaciones de desinformación contra Francia crecen sin pausa. L