En el cruce de las calles València y Compte d'Urgell de Barcelona, un hombre de setenta años llamado Francesc Cujadó descubrió, casi por accidente, que renunciar a un imperio puede ser la forma más poderosa de construir algo duradero. Lo que comenzó como una prescripción médica —reducir el estrés, soltar el peso de treinta empleados y varios negocios— se convirtió en el Burger Niu, una hamburguesería que un vídeo viral transformó en símbolo de resistencia contra la homogeneización urbana. La ciudad, hambrienta de autenticidad, encontró en este rincón modesto exactamente lo que no sabía que est