Desde las profundidades de la roca hasta los salones de gobierno, la fracturación hidráulica encarna una de las tensiones más persistentes de nuestra era: la necesidad de energía frente a la integridad del mundo natural. México, con reservas no convencionales que superan los 64 mil millones de barriles, se encuentra ahora en ese cruce de caminos, tras la recomendación de especialistas de prohibir el fracking en la cuenca Tampico-Misantla y restringirlo severamente en otras regiones. La presidenta Claudia Sheinbaum ha prometido analizar estas recomendaciones, sumándose a una conversación global