Estamos en segunda vuelta de segundos, pero no hemos perdido
Cepeda quedó segundo con 9,5 millones de votos, 600.000 votos atrás de Abelardo de la Espriella, pero su equipo no asume el resultado como derrota. La campaña busca reforzar apoyo entre jóvenes, mujeres, organizaciones sociales y votantes indecisos, con posibles negociaciones con Sergio Fajardo y Claudia López.
- Cepeda quedó segundo con 9,5 millones de votos, 600.000 atrás de Abelardo de la Espriella
- La campaña busca captar jóvenes, mujeres, organizaciones sociales y votantes indecisos
- Posibles negociaciones con Sergio Fajardo y Claudia López quedan abiertas pero sin confirmación
- El equipo admitió errores estratégicos: falta de encuestas previas y ausencia de estrategia para votantes indecisos
Aida Quilcué, fórmula vicepresidencial de Iván Cepeda, anunció que buscarán ampliar apoyos para la segunda vuelta tras quedar segundos en primera ronda, dejando abierta la puerta a acercamientos con sectores de centro.
Aida Quilcué, compañera de fórmula del senador Iván Cepeda, se presentó ante los medios con un mensaje claro: no hay derrota, solo una segunda vuelta por disputar. Cepeda había terminado segundo en la primera ronda presidencial con 9,5 millones de votos, quedando 600.000 votos atrás de Abelardo de la Espriella. Pero en lugar de lamentar el resultado, Quilcué reencuadró la situación como una oportunidad. "Estamos en segunda vuelta de segundos, pero no hemos perdido", dijo, estableciendo el tono para lo que vendría: una campaña enfocada en crecer, no en retroceder.
La estrategia inmediata es clara: ampliar el apoyo territorial y sectorial en las tres semanas que restan antes de la segunda vuelta. Quilcué identificó públicos específicos donde ve margen para crecer: jóvenes, mujeres, organizaciones sociales y votantes que aún no han tomado una decisión. El equipo de Cepeda también busca captar electores de otros candidatos que quedaron fuera de la contienda, particularmente de Juan Daniel Oviedo, quien ya había descartado un acuerdo con De la Espriella. La lógica es simple: si pueden sumar un millón de votos por semana, como sugirió Gustavo Bolívar, exsenador y exdirector de Prosperidad Social, podrían cerrar la brecha.
Lo que Quilcué no dijo explícitamente, pero dejó flotando en el aire, fue la cuestión de las alianzas con el centro político. Cuando se le preguntó sobre posibles acercamientos con figuras como Sergio Fajardo y Claudia López, evitó comprometerse. "Claro que estamos en la tarea y en el momento preciso se dirá", respondió, dejando la puerta abierta pero sin revelar sus cartas. En política electoral, el silencio estratégico es tan importante como el anuncio, y Quilcué lo manejó con precisión.
Dentro del equipo de Cepeda, sin embargo, ya hay autocrítica. Bolívar reconoció errores que, según él, impidieron un mejor desempeño en primera vuelta. El equipo había caído en un exceso de optimismo, creyendo que podían ganar en la primera ronda sin necesidad de una estrategia clara para seducir a votantes indecisos. No hubo encuestas en la semana previa, no hubo acciones específicas para atraer a quienes aún dudaban. "Tal vez en la otra campaña sí la tuvieron y se fueron para allá", admitió Bolívar en Caracol Radio. Carolina Corcho, exministra de Salud y senadora electa, fue más allá en sus críticas. Pidió revisar las "irregularidades" detectadas en el proceso y llamó a reforzar la vigilancia de votos, movilizar voluntarios en contacto directo con la ciudadanía y reorganizar la estrategia en redes sociales.
Corcho también subrayó algo importante: con 9,5 millones de votos, el movimiento de Cepeda sigue siendo la fuerza política más grande del país. Eso es un activo real. Pero también es un recordatorio de que la diferencia de 600.000 votos es cerrable si el equipo ejecuta bien. La Registraduría había indicado que no hay diferencias amplias entre el preconteo y el escrutinio, lo que significa que los números son sólidos y que la batalla ahora es puramente electoral. Quilcué lo resumió en una frase: "Nosotros nos vamos a concentrar es en la campaña y a ganar". En las próximas tres semanas, sabremos si esa concentración es suficiente.
Citações Notáveis
Nosotros nos vamos a concentrar es en la campaña y a ganar— Aida Quilcué, fórmula vicepresidencial de Iván Cepeda
En un exceso de optimismo creíamos que podíamos ganar en primera vuelta, pero no tuvimos una estrategia para seducir a esas personas— Gustavo Bolívar, exsenador y exdirector de Prosperidad Social
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¿Por qué Quilcué fue tan evasiva sobre las negociaciones con Fajardo y López? ¿No sería mejor ser directo?
En política electoral, revelar tus cartas demasiado pronto te debilita. Si Cepeda anuncia alianzas antes de que estén cerradas, pierde poder de negociación. Además, si las conversaciones fracasan, queda mal. El silencio estratégico es una herramienta.
Pero 600.000 votos en tres semanas es mucho. ¿Realmente es posible?
Depende de dónde vengan esos votos. Si logran captar indecisos y votantes de candidatos eliminados, sí es posible. Bolívar habló de un millón por semana. Pero requiere una máquina electoral perfecta, y el equipo ya admitió que cometió errores.
¿Qué errores fueron los más graves?
La falta de encuestas en la semana previa fue crítica. No sabían dónde estaban sus debilidades. Y no tuvieron una estrategia clara para seducir a votantes indecisos. Asumieron que ganarían en primera vuelta, así que no prepararon un plan B.
¿Qué tan importante es que Corcho haya pedido revisar "irregularidades"?
Es un movimiento defensivo. Si pierden en segunda vuelta, necesitan un relato alternativo. Pero también es real que cualquier proceso electoral tiene anomalías. Lo importante es que Corcho reconoce que tienen una posición fuerte con 9,5 millones de votos.
¿Crees que las alianzas con el centro son inevitables?
Probablemente sí. Cepeda necesita votos de sectores que no son su base natural. El centro político tiene electores que podrían moverse. Pero esas negociaciones tienen un costo político: concesiones, promesas, cambios de dirección. Quilcué sabe que eso es lo que viene.
¿Qué pasa si no logran cerrar la brecha?
Entonces De la Espriella gana la presidencia. Y el movimiento de Cepeda tendrá que explicar cómo perdieron siendo la fuerza política más grande del país. Eso es un golpe político del que tardarían años en recuperarse.