El verdadero valor reside en influir de inmediato en la línea antes de que cualquier desviación llegue al cliente
Cuando una corporación global busca respuestas a una crisis de calidad sin precedentes, a veces las encuentra en el lugar más inesperado: una planta valenciana que lleva más de dos décadas perfeccionando el arte de desmontar motores pieza por pieza. Ford, con 12,9 millones de vehículos llamados a revisión en 2025, ha reconocido en Almussafes no solo una fábrica, sino una filosofía de rigor técnico que ahora viaja hacia Cleveland y Canadá. Es la historia de cómo la excelencia local se convierte, con el tiempo, en referencia universal.
- Ford acumuló en 2025 el mayor número de llamadas a revisión jamás registrado por un fabricante: 12,9 millones de vehículos, casi cinco veces más que su competidor más cercano.
- La búsqueda interna de soluciones llevó a los ejecutivos a señalar a Almussafes como la planta con mejores resultados de calidad en motores de toda la corporación.
- El equipo valenciano desmonta entre dos y cinco motores por semana tras someterlos a estrés real, un nivel de rigor que supera ampliamente el estándar corporativo global de Ford.
- Las plantas de Cleveland y Essex en Canadá ya han adoptado el modelo preventivo de Valencia, cambiando muestreos trimestrales por análisis continuos y sesiones semanales con líderes de producción.
- El reto ahora es escalar este modelo a decenas de plantas en todo el mundo antes de que el coste humano y económico de las revisiones masivas se vuelva insostenible.
En la planta de Almussafes, casi cada día laboral un motor Ford es desmontado pieza por pieza en una sala de ensayo. Sus componentes internos son medidos con precisión milimétrica y sometidos a estrés térmico y mecánico simulado. Lo que comenzó como un procedimiento local hace más de veinte años se ha convertido en el modelo que Ford ahora replica en Cleveland y Canadá, desesperada por frenar una crisis de calidad que en 2025 alcanzó cifras sin precedentes: 12,9 millones de vehículos llamados a revisión, frente a los apenas 2,7 millones de Stellantis, el segundo fabricante en la lista.
El procedimiento valenciano no es una inspección visual ni un muestreo ocasional. El Engine Lab Quality Team desensambla entre dos y cinco motores por semana —cada análisis completo requiere 36 horas— midiendo cada pieza interna, auditando pares de apriete y analizando desgaste y fricción, siempre sobre motores que han pasado previamente por banco de ensayo. Esto contrasta con el estándar corporativo global de Ford, que permite desmontajes sin rodaje previo o muestreos cada cuatro meses. Cuando un motor no ha sido sometido a estrés real, los defectos latentes pueden pasar desapercibidos; en Almussafes, emergen. Los hallazgos se presentan semanalmente, cara a cara, a los responsables de producción, calidad, ingeniería y proveedores, sin filtros ni demoras.
Este modelo nació con el lanzamiento de la familia de motores 2.0L GTDI Ecoboost y ha evolucionado hasta convertir al motor 2.5L fabricado en Valencia en el mejor motor de Ford en calidad a nivel mundial. Neil Wilson, director de la planta de Essex en Canadá, reconoció que antes solo recurrían a desmontajes cada tres meses o ante sospechas concretas. Ahora, bajo el modelo de Almussafes, Cleveland y Essex comparten el mismo idioma de calidad preventiva.
La pregunta que queda abierta es si este rigor puede escalar lo suficientemente rápido. Replicarlo en decenas de plantas exige inversión, formación y un cambio cultural profundo. Pero la alternativa —seguir convocando a millones de clientes cada año— es un coste que ningún fabricante puede sostener indefinidamente.
En la planta de Almussafes, casi cada día laboral un motor Ford es desmontado pieza por pieza en una sala de ensayo, sus componentes internos medidos con precisión milimétrica, sus superficies escrutadas bajo estrés térmico y mecánico simulado. Lo que comenzó como un procedimiento local hace más de veinte años se ha convertido en el arma más efectiva que Ford posee contra los defectos de fabricación, y ahora la compañía estadounidense está replicando este modelo en sus plantas de Cleveland y Canadá, desesperada por frenar una hemorragia de llamadas a revisión que en 2025 alcanzó cifras sin precedentes.
La crisis es real. Ford cerró el año pasado con 12,9 millones de vehículos convocados para reparación, una cifra que deja muy atrás a sus competidores. Stellantis, el segundo fabricante en la lista, apenas llegó a 2,7 millones de unidades. Cuando los ejecutivos de Ford buscaron soluciones, miraron hacia sus propias plantas de motores alrededor del mundo y preguntaron cuál tenía los mejores resultados en calidad. La respuesta fue unánime: Almussafes.
El procedimiento que se ejecuta en Valencia no es una inspección visual rápida ni un muestreo ocasional. Es lo que Ford describe como un análisis forense de precisión técnica. El Engine Lab Quality Team, un grupo de ingenieros especializados, desensambla entre dos y cinco motores cada semana, aunque el ritmo puede acelerarse según las necesidades. Cada análisis completo requiere 36 horas de trabajo meticuloso: desmontaje integral, medición dimensional de cada pieza interna, auditoría de pares de apriete, análisis de desgarre y fricción. Todo se realiza sobre motores que han sido sometidos a pruebas en banco de ensayo, bajo condiciones reales de estrés térmico y mecánico. Esto es lo que diferencia a Almussafes del estándar corporativo global de Ford, que permite desensamblar motores sin rodaje previo o realizar muestreos cada cuatro meses.
La diferencia de rigor es fundamental. Cuando un motor se analiza sin haber sido sometido a estrés real, los defectos latentes pueden pasar desapercibidos. En Almussafes, esos defectos emergen. Una vez identificados, el equipo convoca sesiones semanales donde los hallazgos se presentan cara a cara a los líderes de producción, calidad, ingeniería de producto y proveedores. No hay filtros, no hay demoras. Si el laboratorio detecta una desviación, la línea de producción puede ser ajustada antes de que un solo vehículo defectuoso llegue a un cliente.
Este modelo nació con el lanzamiento de la familia de motores 2.0L GTDI Ecoboost hace más de dos décadas. Ha evolucionado bajo procedimientos de calidad internos que superan las exigencias del estándar corporativo global. El resultado es que el motor 2.5L fabricado en Almussafes es considerado el mejor motor de Ford en calidad en el mundo. Valencia se ha convertido en lo que la compañía llama una planta escuela, un lugar donde se desarrollan y perfeccionan los estándares que luego se exportan a otras fábricas.
Neil Wilson, director de la planta de Essex en Canadá, explicó recientemente en una conversación con la revista estadounidense Road & Track que cuando Ford buscaba una solución a su crisis de calidad, Essex y otras plantas solo recurrían a desmontajes cada tres meses o cuando sospechaban un problema. Ahora, bajo el modelo de Almussafes, eso ha cambiado. Cleveland y Essex hablan, según Ford, el mismo idioma de calidad preventiva. Valencia se posiciona así como un referente de excelencia técnica dentro de la corporación, no solo por lo que fabrica, sino por lo que enseña.
La pregunta ahora es si este modelo puede escalar lo suficientemente rápido para contener la crisis. Ford tiene decenas de plantas en todo el mundo. Replicar el rigor de Almussafes en cada una de ellas requiere inversión, entrenamiento, cambio cultural. Pero la alternativa es seguir llamando a millones de clientes cada año para que traigan sus vehículos a revisión, un costo que ningún fabricante puede sostener indefinidamente.
Citações Notáveis
Ha actuado como planta escuela y hoy ambas plantas hablan el mismo idioma de calidad preventiva, posicionando a Valencia como un referente de excelencia técnica— Ford, sobre Almussafes y su expansión global
Al buscar una solución la compañía repasó sus plantas de motores con mejores resultados de calidad en el mundo. La ganadora fue Almussafes— Neil Wilson, director de la planta de Essex, Canadá
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué Almussafes desmonta casi un motor diario cuando el estándar global de Ford permite hacerlo cada cuatro meses?
Porque el estándar global es un compromiso entre rigor y eficiencia. Almussafes decidió que la prevención vale más que la velocidad. Desmontan motores que han sido sometidos a estrés real en banco de ensayo, no motores nuevos sin usar. Eso revela defectos que un muestreo ocasional nunca encontraría.
¿Cuánto tiempo toma analizar un solo motor?
Treinta y seis horas de trabajo meticuloso. Desmontaje completo, medición de cada pieza interna, auditoría de pares, análisis de desgarre. No es una inspección visual rápida. Es forense.
¿Y qué pasa cuando encuentran un problema?
Se convoca una sesión semanal donde el laboratorio presenta los hallazgos directamente a los líderes de producción, calidad e ingeniería. Si hay una desviación, la línea de producción se ajusta antes de que el siguiente vehículo salga de la fábrica.
¿Por qué Ford está exportando este modelo ahora, después de veinte años?
Porque en 2025 Ford llamó a 12,9 millones de vehículos a revisión. Eso es insostenible. Cuando buscaron cuál de sus plantas tenía los mejores resultados en calidad, la respuesta fue Almussafes. No había otra opción.
¿Puede este modelo resolver la crisis de Ford?
Puede ayudar, pero requiere escala. Ford tiene decenas de plantas. Replicar el rigor de Almussafes en cada una de ellas es un cambio cultural, no solo un procedimiento. Cleveland y Essex ya están adoptándolo, pero el verdadero test será si pueden mantener ese nivel de exigencia cuando la presión de producción aumente.