Estamos en pañales, pero el mercado podría alcanzar US$ 2,500 millones
En un mercado financiero que busca madurar, Perú descubre en los fondos de deuda privada una vía para conectar capital institucional con empresas medianas históricamente excluidas del crédito bancario convencional. Credicorp Capital, pionero en este espacio desde 2020, apunta a duplicar sus colocaciones en 2024 con un segundo fondo de hasta S/ 1,000 millones, señal de que el país podría estar ante un punto de inflexión en su arquitectura financiera. Como todo instrumento que promete rendimientos superiores, el camino exige paciencia, especialización y la construcción paciente de una reputación que aún está por escribirse.
- El volumen de dinero colocado en fondos de deuda privada en Perú podría duplicarse en 2024, rompiendo el techo de lo que hasta ahora era un mercado apenas emergente.
- Credicorp Capital ya tiene compromisos por S/ 500 millones para su segundo fondo antes de su lanzamiento oficial, lo que revela un apetito institucional más robusto de lo anticipado.
- La iliquidez estructural de estos instrumentos y la ausencia de regulación rigurosa generan alertas: sin gestores de primer nivel, los inversionistas se exponen a pérdidas de capital y rentabilidades decepcionantes.
- Las AFP, actores naturales para este tipo de inversión de largo plazo, permanecen atadas por los retiros de fondos ordenados por ley, limitando el combustible que podría acelerar el mercado.
- Grandes grupos como Intercorp y BBVA observan desde la orilla, pero si el mercado escala, la presión competitiva podría obligarlos a entrar y transformar el ecosistema por completo.
Un instrumento financiero con décadas de historia en mercados globales está encontrando su lugar en Perú: los fondos de deuda privada, vehículos que canalizan capital hacia empresas medianas con dificultades para acceder al crédito bancario tradicional. Las proyecciones para 2024 son ambiciosas: el volumen colocado podría duplicarse, marcando un hito en un sector que todavía da sus primeros pasos.
Credicorp Capital fue el primer gran apostador. En 2020 lanzó un fondo en soles con un techo de S/ 550 millones, del que ya ha colocado el 70%. Ahora prepara un segundo fondo con horizonte de diez años y una meta de entre S/ 750 millones y S/ 1,000 millones. Carlos Blanco, quien lidera el área de Deuda Privada de la firma, reporta compromisos previos por S/ 500 millones y describe el momento como particularmente promisorio. El pipeline actual supera los S/ 865 millones e incluye sectores tan diversos como hotelería, clínicas, telecomunicaciones, educación y retail.
Para los inversionistas, el atractivo reside en la baja correlación con activos tradicionales y en rentabilidades que, según especialistas de Three Sixty Asset Management, pueden superar en hasta 500 puntos básicos a los instrumentos convencionales. Los expertos recomiendan asignar entre 5% y 25% del portafolio en alternativos según el perfil de riesgo, aunque advierten que la iliquidez es un riesgo real: el capital queda comprometido por años sin posibilidad de retiro anticipado.
El mercado peruano depende en gran medida de los inversionistas institucionales —AFP, aseguradoras, family offices—, que representan más del 95% de las colocaciones en el fondo de Credicorp Capital. Sin embargo, la incertidumbre sobre el sistema previsional y los sucesivos retiros de fondos de las AFP limitan su capacidad de comprometerse en instrumentos de largo plazo. A eso se suma la ausencia de grandes competidores: Intercorp y BBVA aún no participan, en parte porque la deuda privada compite con sus propios productos bancarios.
El veredicto final lo darán los resultados. Si los fondos cumplen con las rentabilidades prometidas y construyen un historial sólido, el mercado —que algunos estiman podría alcanzar los US$ 2,500 millones— atraerá más jugadores y más capital. Por ahora, el sector tiene momentum, pero la prueba de fuego está por venir.
En los últimos años, un instrumento financiero que ha funcionado en mercados globales durante décadas está ganando presencia en Perú: los fondos de deuda privada. Se trata de vehículos de inversión que canalizan capital hacia empresas medianas que tienen dificultades para acceder a financiamiento tradicional en los bancos. Este año, el mercado peruano espera un salto significativo. Las proyecciones apuntan a que el volumen de dinero colocado en estos fondos podría duplicarse o incluso superarse, marcando un hito en un sector que aún está en sus primeras etapas de desarrollo.
Credicorp Capital fue el primer gran jugador en apostar fuerte por este mercado. En 2020 lanzó un fondo en soles con un techo de S/ 550 millones. Hasta ahora ha colocado el 70% de ese monto. Pero la apuesta real viene este año: la empresa planea lanzar un segundo fondo con un horizonte de inversión de diez años —el primero es de ocho— y busca colocar entre S/ 750 millones y S/ 1,000 millones adicionales. Carlos Blanco, quien dirige el área de Deuda Privada en Credicorp Capital, dice que ya tienen compromisos por alrededor de S/ 500 millones para este nuevo fondo. Si logran la meta, habrán duplicado las colocaciones totales en deuda privada corporativa peruana. Blanco es optimista. Señala que el mercado está más sólido de lo que esperaban y que 2024 se ve particularmente promisorio.
La lógica detrás de estos fondos es clara. Surgieron globalmente como respuesta al endurecimiento de las regulaciones bancarias. Ofrecen a empresas medianas acceso a financiamiento con estructuras más flexibles y plazos más largos que los que típicamente encuentran en los grandes bancos. En Perú, hay alrededor de 2,200 empresas medianas con ventas superiores a S/ 50 millones anuales y unos US$ 26,000 millones en activos depositados en la banca. Muchas de ellas podrían beneficiarse de esta alternativa. El pipeline del fondo de Credicorp Capital asciende a S/ 865 millones e incluye empresas de sectores diversos: hotelería (12.4%), clínicas (9.2%), telecomunicaciones (9.2%), educación, retail, restaurantes, gimnasios e inmobiliario, entre otros.
Para los inversionistas, estos fondos presentan un atractivo particular. A diferencia de acciones y bonos tradicionales, tienen baja correlación con otros instrumentos financieros, lo que ayuda a reducir la volatilidad de un portafolio diversificado. Según especialistas de Three Sixty Asset Management, los fondos de deuda privada internacionales pueden ofrecer rentabilidades anuales de hasta 500 puntos básicos por encima de los activos convencionales a largo plazo. Para un portafolio conservador, recomiendan asignar entre 5% y 10% en instrumentos alternativos de calidad, incluyendo deuda privada. Para perfiles más agresivos, la proporción podría llegar a 25%.
Pero no todo es promisorio. Estos fondos requieren gestores altamente especializados y experimentados. La iliquidez es un riesgo importante: los inversionistas comprometen su dinero por plazos muy largos y normalmente no pueden retirarlo antes. Esto los hace inadecuados para quienes necesitan acceso rápido a su capital o tienen baja tolerancia al riesgo. Ignacio Aguirre, analista de Independiente Research, advierte que sin los mejores especialistas, los inversionistas pueden enfrentar rentabilidad mediocre, volatilidad alta, baja liquidez e incluso pérdidas de capital. Además, la regulación aún no es tan rigurosa como en otros mercados. Por eso, expertos recomiendan a los inversionistas locales buscar fondos internacionales gestionados por firmas como Blackstone o Apollo, que tienen track records comprobados.
En el mercado peruano, los clientes ideales son institucionales: AFP, compañías de seguros y otras entidades con excedentes de efectivo dispuestas a comprometerse por largos plazos. En el fondo de Credicorp Capital, más del 95% de los fondos colocados provienen de clientes institucionales, con un ticket promedio de S/ 15 millones. Personas de alto patrimonio también pueden acceder, generalmente a través de family offices o administradoras de fondos.
El crecimiento futuro del mercado depende de varios factores críticos. Uno es la incertidumbre sobre el sistema previsional peruano. Las AFP podrían ser grandes inversionistas en deuda privada por la naturaleza de su negocio, pero los sucesivos retiros de fondos ordenados por ley las obligan a mantener gran parte de sus activos en instrumentos de corto plazo y alta disponibilidad. Otro factor es si grandes grupos financieros como Intercorp o BBVA decidirán entrar al mercado. De momento no ofrecen deuda privada, en parte porque compite con sus propios servicios bancarios, pero si el mercado crece significativamente, podrían sentirse presionados a participar para no perder cuota de mercado.
En última instancia, todo dependerá del desempeño real de estos fondos. La selección cuidadosa de empresas prestatarias, las garantías inmobiliarias, los fideicomisos y los acuerdos de endeudamiento serán cruciales para garantizar el repago. Si los fondos cumplen con las rentabilidades esperadas sin sobresaltos para inversionistas y gestores, comenzarán a construir el track record necesario para atraer más capital y crecer sostenidamente. Pero esto es una tarea de largo plazo. Carlos Rojas, CEO de Capia SAFI, insiste en que el mercado es gigante y debería atraer más jugadores. Por ahora, el sector está en un punto de inflexión: tiene momentum, pero también debe demostrar que puede entregar resultados.
Citas Notables
Estamos en pañales, pero tomando como referencia otras economías, las colocaciones en deuda privada en el Perú podrían llegar a los US$ 2,500 millones— Carlos Rojas, CEO de Capia SAFI
Es una buena opción para clientes con una visión de cinco a diez años, porque normalmente a largo plazo estos fondos rinden a doble dígito; sin embargo, hay que saber escoger dónde invertir— Luigi Piedra, Three Sixty Asset Management
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué un inversionista elegiría deuda privada cuando puede invertir en bonos o acciones que son más líquidos?
Porque la deuda privada no se mueve al mismo ritmo que los mercados tradicionales. Si tu portafolio está lleno de acciones y bonos, agregar deuda privada es como agregar un amortiguador. Además, los retornos pueden ser significativamente más altos a largo plazo.
Pero mencionas que es ilíquida. ¿Eso no es un problema grave?
Lo es, pero solo si necesitas tu dinero en cinco años. Si tienes horizonte de diez años y puedes dejar el dinero quieto, la iliquidez no es un problema; es casi una ventaja porque te obliga a pensar a largo plazo.
¿Por qué Credicorp Capital es el único grande en esto?
Porque es arriesgado y requiere expertise que pocos tienen. Los bancos grandes prefieren prestar directamente; es más simple y menos trabajo. Credicorp vio una oportunidad en las empresas medianas que los bancos no atienden bien.
¿Qué pasa si una empresa en el fondo quiebra?
Por eso exigen garantías inmobiliarias y acuerdos que limitan cuánto puede endeudarse la empresa. No es a prueba de fallos, pero es un colchón. El riesgo existe, y por eso los retornos son más altos.
¿Las AFP podrían ser el motor de crecimiento?
Deberían serlo, pero están atrapadas. Los retiros de fondos las obligan a tener dinero disponible. Es un problema político que limita lo que pueden hacer financieramente.
¿Entonces, ¿cuándo sabremos si esto funciona en Perú?
Cuando los fondos completen sus primeros ciclos de inversión sin problemas serios. Si Credicorp entrega los retornos prometidos, otros entrarán. Si hay sorpresas desagradables, el mercado se enfría rápido.