El baloncesto es la plataforma, no el destino final
En la temporada 2025-2026 de la NBA, Stephen Curry ha desplazado a LeBron James del primer lugar en ingresos tras once años de hegemonía ininterrumpida, alcanzando 159,6 millones de dólares según Forbes. Este relevo no habla únicamente de contratos deportivos, sino de cómo los atletas modernos han aprendido a construir imperios comerciales que trascienden la cancha. El dinero, en el baloncesto de hoy, se gana tanto con el balón en la mano como con una firma en un contrato empresarial.
- Por primera vez en más de una década, LeBron James cede el trono financiero de la NBA a Stephen Curry, quien acumula 159,6 millones de dólares en ingresos proyectados para 2025-2026.
- El cambio refleja una tensión estructural en el deporte profesional: los salarios ya no bastan, y quienes no construyen marcas personales quedan rezagados en el ranking económico.
- Curry sostiene su liderazgo en tres frentes simultáneos: un contrato récord con los Warriors, su empresa Thirty Ink y Curry Brand, su división dentro de Under Armour.
- Los diez jugadores mejor pagados generarán 902 millones de dólares combinados, con 380 millones provenientes de fuera de la cancha, marcando un nuevo techo histórico en la liga.
- El patrón se consolida: la NBA ya no es solo un campeonato deportivo, sino una plataforma de lanzamiento para imperios comerciales globales.
La temporada 2025-2026 de la NBA ha traído un cambio histórico: Stephen Curry, base de los Golden State Warriors, ha destronado a LeBron James del primer lugar en ingresos que este ocupaba sin interrupción desde hacía once años. Según Forbes, Curry alcanzará 159,6 millones de dólares, una cifra sin precedentes en quince años de mediciones anuales de la revista.
El ascenso de Curry refleja una transformación más profunda en el baloncesto profesional. Su dominio financiero se apoya en tres pilares: un contrato récord de 59,6 millones con los Warriors, la empresa Thirty Ink —que reportó 173,5 millones en ingresos durante 2024— y Curry Brand, su división dentro de Under Armour. LeBron, ahora segundo con 137,6 millones, mantiene una presencia comercial formidable con Nike, DraftKings y Amazon, pero otros han crecido más rápido.
Kevin Durant ocupa el tercer lugar con 104,3 millones, tras diversificar sus inversiones en sectores que van desde el fútbol europeo hasta bebidas y criptomonedas. Giannis Antetokounmpo es cuarto con 99,1 millones, y Jayson Tatum cierra el top cinco con 79,1 millones, pese a una grave lesión en el tendón de Aquiles.
En conjunto, los diez jugadores mejor pagados generarán 902 millones de dólares, de los cuales 380 millones provienen de patrocinios y emprendimientos fuera de la cancha. El incremento del 15 por ciento respecto al año anterior confirma que la NBA ya no es solo un campeonato deportivo: es una plataforma para construir imperios comerciales globales.
La temporada 2025-2026 de la NBA ha traído consigo un cambio histórico en el podio de los ingresos. Stephen Curry, base de los Golden State Warriors, ha destronado a LeBron James del primer lugar que este último ocupaba sin interrupción desde hace once años. Según un análisis de Forbes, Curry alcanzará ingresos estimados en 159,6 millones de dólares, una cifra que ningún jugador activo de la liga había logrado en los últimos quince años de mediciones anuales de la revista financiera.
El ascenso de Curry al tope del ranking representa más que un cambio de nombres en una lista. Refleja cómo la estructura de ingresos en el baloncesto profesional ha evolucionado, con los jugadores construyendo imperios comerciales paralelos a sus contratos. Para Curry, ese imperio se sostiene en tres pilares: un contrato récord con los Warriors por 59,6 millones de dólares en la temporada, la empresa Thirty Ink que reportó 173,5 millones de dólares en ingresos durante 2024, y Curry Brand, una división de Under Armour dedicada a productos deportivos. A esto se suman acuerdos publicitarios que completan el cuadro de su dominio financiero.
LeBron James, quien durante once temporadas fue sinónimo de los ingresos más altos de la NBA, ahora ocupa el segundo lugar con 137,6 millones de dólares. A los 23 años en su carrera profesional, el jugador de Los Angeles Lakers mantiene una presencia comercial formidable: patrocinios con Nike, DraftKings y Amazon, una línea de productos de cuidado personal llamada The Shop, e inversiones recientes en el sector de las apuestas deportivas. Su desplazamiento del primer puesto no significa debilitamiento, sino que otros han crecido más rápido.
El tercer lugar lo ocupa Kevin Durant, quien recientemente se unió a los Houston Rockets. Con ingresos proyectados de 104,3 millones de dólares, Durant ha diversificado sus fuentes de ingresos a través de patrocinios corporativos e inversiones en sectores variados. Recientemente anunció participación en el club Paris Saint-Germain y en Spindrift, una empresa de bebidas, además de recuperar acceso a fondos en criptomonedas tras resolver un incidente con Coinbase.
El panorama de los diez mejores pagados revela una distribución clara entre ingresos de cancha e ingresos fuera de ella. Los diez primeros jugadores generarán combinados 902 millones de dólares, de los cuales 522 millones provienen de salarios y 380 millones de patrocinios, emprendimientos personales y acuerdos publicitarios. Giannis Antetokounmpo, bicampeón de la NBA con Milwaukee Bucks, ocupa el cuarto lugar con 99,1 millones de dólares, respaldado por una marca personal que reúne una decena de contratos internacionales. Jayson Tatum de los Boston Celtics completa el top cinco con 79,1 millones de dólares, cifra que mantiene a pesar de una grave lesión en el tendón de Aquiles que sufrió recientemente.
La segunda mitad del top diez incluye a Anthony Edwards de Minnesota Timberwolves con 65,6 millones, Joel Embiid de Philadelphia 76ers con 65,2 millones, Jimmy Butler de Golden State Warriors con 65,1 millones, Shai Gilgeous-Alexander de Oklahoma City Thunder con 63,3 millones, y Nikola Jokic de Denver Nuggets con 63,2 millones. El aumento del 15 por ciento respecto al año anterior en los ingresos totales del top diez establece un nuevo techo en la historia salarial de la liga.
Lo que emerge de estos números es un patrón claro: los jugadores de la NBA ya no dependen únicamente de sus contratos con los equipos. La construcción de marcas personales, la inversión en empresas, y la negociación de patrocinios globales se han convertido en componentes esenciales de la estrategia financiera de los atletas. Curry y James, aunque en posiciones distintas ahora, ejemplifican esta realidad: ambos han construido negocios que generan cientos de millones de dólares anuales. El cambio en el liderazgo del ranking no es tanto una cuestión de quién juega mejor baloncesto, sino de quién ha construido mejor su imperio comercial.
Notable Quotes
Ningún jugador de la NBA había alcanzado una cifra similar en el ranking anual realizado por Forbes desde hace 15 años— Análisis de Forbes
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué Curry logró superar a LeBron después de once años de dominio?
No fue solo por su contrato con los Warriors, aunque ese es récord. Fue por cómo construyó Thirty Ink, su empresa de gestión de negocios, que generó 173,5 millones de dólares en 2024. LeBron sigue ganando mucho, pero Curry creció más rápido en sus negocios paralelos.
¿Significa esto que Curry es más valioso para la NBA que LeBron?
No necesariamente. LeBron sigue siendo una de las caras más reconocidas de la liga. Lo que cambió es la velocidad de crecimiento de sus ingresos externos. Curry diversificó mejor y más rápido.
¿Qué tan importante es el patrocinio en estos números?
Enormemente. De los 902 millones que generan los diez mejores, 380 millones vienen de patrocinios y negocios. Es casi el 42 por ciento de sus ingresos totales. Ya no es un complemento, es la mitad de la ecuación.
¿Qué pasó con Durant para llegar al tercer lugar?
Encontró estabilidad contractual con Houston después de años de cambios. Pero también invirtió en PSG, en Spindrift, y recuperó acceso a criptomonedas. Está haciendo lo que Curry hizo: construir negocios paralelos.
¿Esto es sostenible? ¿Pueden seguir creciendo estos números?
Probablemente no al mismo ritmo. Hay un techo natural. Pero lo que vemos es que los jugadores ahora entienden que su carrera en la NBA es una plataforma para construir imperios. El baloncesto es el punto de partida, no el destino final.