Entre el 14 y el 16 de agosto, el mundo ofreció una de esas semanas en que la naturaleza y la historia humana se entrelazan sin piedad: terremotos en Colombia e Indonesia sumaron más de 350 muertos, mientras México enfrentaba su propio pulso con el monzón y la corrupción. En el fondo de cada noticia latía la misma pregunta que acompaña a las sociedades en crisis: cómo sostener la vida cotidiana cuando el suelo —literal o institucional— tiembla bajo los pies.
Fin de semana con alertas: clima extremo, terremotos internacionales y cambios en educación
Más de 350 fallecidos por desastres naturales en Colombia e Indonesia; 5 mil personas desplazadas en Indonesia; al menos 5 muertos por inundaciones en Indiana.