Reconocer ambas cosas a la vez es reconocer la persona completa
En una mañana de junio, la Galería Taller Lolo de Matanzas fue escenario de un gesto que entrelazó lo íntimo y lo colectivo: el Estado honró a quienes sostienen la vida cultural de la provincia reconociéndolos no solo como artistas, sino como padres. En una región con profunda tradición creativa, el acto recordó que detrás de cada manifestación artística hay una persona cuya vocación merece ser nombrada en voz alta.
- La vida cultural de Matanzas tiene rostros concretos —músicos, danzarines, plásticos, actores— que trabajan con constancia y poca visibilidad pública.
- El Día de los Padres se convirtió en pretexto y oportunidad para que el Partido y la dirección de Cultura salieran de la formalidad y reconocieran esa labor cara a cara.
- Figuras de peso como Manuel Hernández, José Manuel Espino y Diosdado Ramos de Los Muñequitos de Matanzas recibieron obsequios simbólicos que cargaban un mensaje institucional explícito.
- El encuentro en la Galería Taller Lolo dejó como resultado un reconocimiento público de trayectorias que, aunque valiosas, rara vez ocupan el centro del escenario provincial.
Un sábado por la mañana, la Galería Taller Lolo de Matanzas reunió a funcionarios del Partido y directivos culturales con artistas de la provincia para un acto que combinaba celebración familiar y reconocimiento profesional: homenajear a los creadores matanceros que también son padres.
Entre los asistentes destacaron Manuel Hernández, galardonado con el Premio Nacional en Periodismo, Humor y Artes Plásticas; José Manuel Espino, presidente de la UNEAC provincial; y Diosdado Ramos, director de Los Muñequitos de Matanzas. Músicos, plásticos, actores y danzarines completaron una sala que representaba buena parte del tejido cultural del territorio.
Antonio Víctor González Imbert, del Comité Provincial del Partido, encabezó la entrega de obsequios simbólicos junto a Yaneisy Fuentes López y Mayra Suárez, funcionaria responsable de Cultura. Cada regalo llevaba implícito un doble reconocimiento: a la paternidad y a la vocación artística.
Más allá del protocolo, el encuentro sirvió para visibilizar públicamente las trayectorias de quienes sostienen la identidad cultural de Matanzas desde la cotidianidad, muchas veces sin grandes reflectores. Que la provincia dedicara una mañana a nombrarlos, en el marco de una efeméride familiar, fue una apuesta por valorar el trabajo silencioso que estos hombres realizan en sus comunidades.
En la Galería Taller Lolo de Matanzas, un sábado por la mañana, se reunieron funcionarios del Partido y directivos de la esfera cultural para un acto que mezclaba celebración familiar con reconocimiento profesional. El motivo: honrar a los artistas de la provincia que también son padres, en ocasión del Día de los Padres.
La convocatoria trajo consigo nombres de peso en la vida cultural matancera. Manuel Hernández, galardonado con el Premio Nacional en las categorías de Periodismo, Humor y Artes Plásticas, estuvo presente. También asistió José Manuel Espino, quien preside la UNEAC en la provincia, y Diosdado Ramos, director de Los Muñequitos de Matanzas, la agrupación músico-danzaria que ha representado al territorio en escenarios nacionales e internacionales. Nslén González, subdirector de Cultura, completaba la mesa de autoridades que recibía a artistas de diversas disciplinas: músicos, plásticos, actores, danzarines.
El acto no fue meramente ceremonial. Antonio Víctor González Imbert, miembro del Comité Provincial del Partido, encabezó la entrega de obsequios simbólicos a los padres artistas. A su lado estaban Yaneisy Fuentes López, jefa del Departamento de asuntos político-ideológicos, y Mayra Suárez, funcionaria provincial responsable de la cartera de Cultura. Cada regalo llevaba implícito un mensaje: el Estado reconocía tanto la paternidad como la vocación artística de quienes los recibían.
Pero el encuentro sirvió para algo más que intercambiar presentes. En el transcurso de la mañana, las autoridades aprovecharon para destacar públicamente la trayectoria de los artistas presentes, reconociendo sus aportaciones a las distintas manifestaciones culturales de Matanzas. No era un acto de protocolo vacío, sino una ocasión para que la provincia visibilizara a quienes sostienen su vida cultural desde la música, la danza, las artes plásticas, el humor, la actuación.
Matanzas, territorio con una larga tradición artística, tiene en estos creadores una parte de su identidad. Que el Partido y la dirección de Cultura dedicaran una mañana a reconocerlos, en el marco de una efeméride familiar, reflejaba una apuesta por valorar el trabajo que estos hombres realizan en sus comunidades, muchas veces sin grandes reflectores pero con consistencia y entrega.
Citas Notables
El encuentro resultó oportuno además para reconocer la labor artística de los presentes— Fuentes oficiales del evento
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué una provincia decide reunir a sus artistas en el Día de los Padres? ¿Qué hay detrás de esa elección?
Es una forma de decir que estos creadores no son solo artistas. Son padres, son hombres con responsabilidades familiares, y eso forma parte de quiénes son. Reconocer ambas cosas a la vez es reconocer la persona completa.
¿Y la presencia de figuras como Manuel Hernández o Diosdado Ramos? ¿Eso cambia algo?
Claro. Cuando vienen los premiados, los directores de agrupaciones consolidadas, le estás diciendo a los demás artistas: esto que ustedes hacen tiene valor. No es un acto privado, es público. Es oficial.
¿Cuál es el riesgo de un acto así? ¿Puede parecer solo protocolo?
Siempre existe ese riesgo. Pero si las palabras que se dicen son sinceras, si el reconocimiento toca aspectos reales de la labor artística, entonces trasciende el protocolo. Se convierte en un momento donde la comunidad ve a sus creadores.
¿Qué necesitan estos artistas más allá de un obsequio simbólico?
Recursos, espacios, estabilidad. Pero también esto: que alguien en posición de poder diga en voz alta que lo que hacen importa. Eso no es poco.