Expertos en sueño respaldan la propuesta del Gobierno de eliminar el cambio horario

Los cambios horarios afectan negativamente el sueño y la salud de grupos vulnerables como niños y personas de edad avanzada, aumentando riesgo de enfermedades crónicas.
El reloj interno del cerebro tarda días en reajustarse a una hora de diferencia
Los expertos explican por qué el cambio horario causa irritabilidad e insomnio durante los primeros días después del cambio.

Desde hace décadas, los relojes de Europa avanzan y retroceden al ritmo de una costumbre cuya utilidad científica se ha ido desvaneciendo. Ahora, el Gobierno español propone que el cambio horario de este fin de semana sea el último, y los expertos en sueño respaldan la medida con un argumento que va más allá de la comodidad: el horario de invierno sincroniza el cuerpo humano con la luz natural, reduciendo el riesgo de enfermedades graves y protegiendo especialmente a quienes menos pueden adaptarse, los niños y los mayores. La ciencia del sueño señala que no se trata de ganar o perder una hora, sino de devolver al ser humano su alineación con el amanecer.

  • El Gobierno propone eliminar el cambio horario estacional en toda la UE a partir de 2026, argumentando que daña la salud sin aportar el ahorro energético prometido.
  • Cada transición horaria desajusta el reloj interno del cerebro durante varios días, provocando irritabilidad, insomnio y bajo rendimiento en millones de personas.
  • Los grupos más vulnerables —niños y personas mayores— son los que peor absorben estos ajustes, con mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas asociadas al mal sueño.
  • Investigadores de la Universidad de Murcia documentan que el horario de invierno alinea mejor el amanecer con la jornada laboral y escolar, favoreciendo el descanso y la salud cardiovascular.
  • Los expertos en sueño piden que, cuando se haga el último cambio, España se quede permanentemente en horario de invierno para maximizar la exposición a la luz natural durante las horas activas.

El presidente del Gobierno ha lanzado una propuesta que resuena más allá de los relojes: eliminar el cambio de hora estacional en toda la Unión Europea a partir de 2026. Su argumento es doble: el cambio perjudica la salud y la ciencia no avala el supuesto ahorro energético que lo justificó en su día. Los expertos en sueño no solo apoyan la medida, sino que van más lejos y piden que, cuando llegue ese último cambio —el de este fin de semana, cuando los relojes se atrasen una hora—, España se quede permanentemente en horario de invierno.

La Sociedad Española de Sueño explica que el horario de invierno produce un ritmo biológico más estable, con consecuencias medibles: mejor rendimiento intelectual, menos enfermedades cardiovasculares, menos obesidad, menos insomnio y menos depresión. Investigadores de la Universidad de Murcia han documentado que este horario alinea mejor el amanecer con el inicio de la jornada laboral o escolar, facilitando una exposición a la luz natural que ayuda a dormir más y despertar de forma más sincronizada con el sol. Si, en cambio, se adoptara permanentemente el horario de verano, en algunas ciudades el sol no saldría antes de las 9:30 en invierno, mientras que en verano no oscurecería hasta pasadas las 10 de la noche, empujando a la población a acostarse y levantarse más tarde y a dormir menos entre semana.

El mecanismo es el reloj interno del cerebro, que depende de la luz y la temperatura para funcionar. Aunque el cambio sea de solo sesenta minutos, basta para desajustarlo durante varios días, generando irritabilidad, dificultad de concentración e insomnio. Las consecuencias de dormir mal no se limitan al cansancio: estudios recientes vinculan el cambio horario con un aumento en la incidencia de obesidad y accidentes cerebrovasculares, y la mala calidad del sueño sostenida abre la puerta a enfermedades como el Alzheimer, la hipertensión, la diabetes o la depresión. Por eso los especialistas insisten en que este debe ser el último cambio, y que el horario de invierno, el que mejor respeta el ritmo natural del ser humano, sea el que permanezca.

El presidente del Gobierno ha lanzado una propuesta ambiciosa: eliminar de una vez por todas el cambio de hora estacional en toda la Unión Europea a partir de 2026. Su argumento es directo: el cambio afecta la salud de las personas y la ciencia no respalda el ahorro energético que se supone que genera. La propuesta ha encontrado un aliado inesperado en los expertos que estudian el sueño, quienes no solo apoyan la idea sino que van más lejos: recomiendan que cuando se haga ese último cambio —el que ocurrirá este próximo fin de semana en España, cuando los relojes se atrasen una hora— el país se quede permanentemente en horario de invierno.

La Sociedad Española de Sueño explica por qué el horario de invierno es superior. Cuando los relojes marcan esa hora más temprana, el cuerpo humano experimenta un ritmo biológico más estable. Las consecuencias son medibles: mejor rendimiento intelectual, menos enfermedades cardiovasculares, menos obesidad, menos insomnio, menos depresión. Los grupos más vulnerables —niños y personas mayores— son los que más sufren cuando los horarios cambian, porque sus cuerpos son menos flexibles para adaptarse a esos ajustes.

La razón tiene que ver con algo tan simple como la luz del sol. Investigadores de la Universidad de Murcia han documentado que el horario de invierno alinea mejor el amanecer con el momento en que la mayoría de las personas comienza su día laboral o escolar. Eso significa más exposición a la luz natural durante las horas activas, lo que facilita dormir más y despertar de forma más natural, sincronizado con el amanecer. Si España adoptara permanentemente el horario de verano, el panorama sería radicalmente distinto: en algunas ciudades, el sol no saldría antes de las 9:30 de la mañana durante el invierno, mientras que en verano no oscurecería hasta después de las 10 de la noche. Esa desincronización entre la luz y la hora oficial provoca que las personas se acuesten más tarde y se despierten más tarde, durmiendo menos entre semana y más los fines de semana, un patrón que daña el rendimiento laboral y escolar.

El mecanismo biológico detrás de todo esto es el reloj interno del cerebro, un sistema que depende de factores externos como la temperatura y la luz para funcionar correctamente. Aunque el cambio sea solo de sesenta minutos, altera el tiempo de exposición al sol durante el día y desajusta ese reloj interno, que tarda varios días en reacostumbrarse. No es raro que en esos primeros días después del cambio algunas personas experimenten irritabilidad, dificultad para concentrarse, bajo rendimiento en el trabajo o la escuela, e insomnio.

Las consecuencias de dormir mal van más allá de sentirse cansado. La mala calidad del sueño abre la puerta a enfermedades serias: cáncer, Alzheimer, hipertensión, obesidad, diabetes, infarto, depresión, ansiedad. Un estudio reciente ha vinculado incluso el cambio horario con un aumento en la incidencia de obesidad y ataques cerebrovasculares. Por eso los expertos en sueño insisten en que este cambio de hora debe ser el último, y que a partir de entonces se mantenga el horario de invierno de forma permanente. La lógica es clara: maximizar la exposición a la luz natural cuando la mayoría de las personas están trabajando o estudiando, que es exactamente lo que ocurre bajo el horario de invierno.

El horario de invierno promueve un ritmo biológico más estable que el del verano, algo que contribuye a mejorar el rendimiento intelectual y ayuda a disminuir la aparición de enfermedades como las cardiovasculares, la obesidad, el insomnio y la depresión
— Sociedad Española de Sueño
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué los expertos en sueño prefieren el horario de invierno si la mayoría de la gente asocia el invierno con oscuridad y depresión?

Model

Porque lo que importa no es la cantidad total de luz en el día, sino cuándo cae esa luz. En invierno, el sol sale más cerca de cuando la gente se despierta y trabaja. En verano, sale muy tarde y se pone muy tarde, lo que desajusta todo.

Inventor

¿Entonces el cambio de hora es realmente tan dañino? ¿Una hora puede hacer tanta diferencia?

Model

Para la mayoría de los adultos sanos, probablemente no. Pero para niños, personas mayores, y cualquiera con problemas de sueño, esa hora desajusta el reloj interno del cerebro durante días. Y si lo haces dos veces al año, nunca se adapta completamente.

Inventor

¿Qué pasaría si España simplemente eligiera el horario de verano permanente?

Model

En invierno, en algunas ciudades no saldría el sol hasta las 9:30 de la mañana. La gente se despertaría en la oscuridad, trabajaría en la oscuridad, y solo vería luz cuando ya está oscureciendo. Eso es lo opuesto a lo que el cuerpo necesita.

Inventor

¿Hay evidencia real de que el cambio horario causa enfermedades?

Model

Sí. Estudios vinculan el cambio con más ataques cerebrovasculares, más obesidad, más insomnio. Y la mala calidad del sueño crónica está asociada con cáncer, Alzheimer, diabetes, depresión. No es especulación.

Inventor

¿Por cuánto tiempo el cuerpo tarda en adaptarse después de un cambio?

Model

Varios días. Por eso es común que la gente se sienta irritable, sin concentración, con insomnio durante la primera semana después del cambio. Y si cambias dos veces al año, nunca te adaptas del todo.

Inventor

¿Entonces la propuesta del Gobierno es simplemente dejar de cambiar?

Model

Exacto. Un último cambio en 2026, y luego se mantiene el horario de invierno para siempre. Los expertos dicen que eso es lo mejor para la salud pública.

Contáctanos FAQ