No es algo que se le deba dar a un niño que disfrute del viaje
El mareo por movimiento en niños surge del conflicto entre vista y equilibrio; reducir este conflicto es la estrategia más respaldada científicamente. Medicamentos como dimenhidrinato y escopolamina causan somnolencia marcada; jengibre y gafas con horizonte artificial tienen respaldo limitado pero sin riesgos comprobados.
- El mareo por movimiento surge del conflicto entre vista y equilibrio
- Dimenhidrinato y escopolamina causan somnolencia marcada
- Mirar el horizonte y evitar pantallas son las medidas más respaldadas científicamente
- Parches en ombligo y tapones en oído carecen de base científica sólida
- Jengibre y gafas con horizonte artificial tienen respaldo limitado pero sin riesgos comprobados
Expertos evalúan remedios populares contra el mareo infantil en viajes, determinando que mirar el horizonte y evitar pantallas son más efectivos que parches o suplementos sin base científica sólida.
Cuando un niño comienza a sentir náuseas en el asiento trasero del auto, los padres recurren a lo que encuentran: pulseras de acupresión, parches en el ombligo, gotas de limón. Algunos remedios circulan en redes sociales con tanta convicción que parecen verdades establecidas. Pero dos expertos alemanes —la pediatra Karella Easwaran de Colonia y el neurocientífico Norman Zacharias del Hospital Universitario Charité de Berlín— decidieron revisar qué hay realmente detrás de estos trucos, desde medicamentos de farmacia hasta consejos virales. Lo que encontraron fue un panorama más matizado: algunas medidas funcionan, otras carecen de pruebas sólidas, y algunas pueden plantear riesgos que los padres no siempre consideran.
El mareo por movimiento en niños surge de un conflicto básico entre los sentidos. Los ojos ven una cosa, el sistema del equilibrio detecta otra, y el cerebro no sabe cómo reconciliar esa discordancia. El problema se agrava cuando el niño fija la vista en una pantalla dentro de un vehículo en movimiento. Reducir ese conflicto sensorial es, según los expertos, la estrategia con más respaldo científico. Mirar un punto fijo en el horizonte, elegir asientos más estables, evitar leer o usar el teléfono: estas medidas simples conservan más peso práctico que muchos trucos virales. La ubicación dentro del vehículo también importa. En auto o autobús conviene ir adelante; en barco o avión, en la parte central con vista al horizonte. El autobús resulta la peor opción para quienes se marean, seguido del auto. El tren, con menos frenadas y curvas, es más tolerable.
Entre los remedios con algún respaldo científico, aunque sin garantía plena, figura el jengibre. Easwaran señaló que algunos estudios muestran buenos resultados, aunque las pruebas no son particularmente contundentes. Chupar caramelos de jengibre para las náuseas no presenta riesgos comprobados. Las gafas con líquido que dibujan un horizonte artificial entran en la misma categoría: esa señal visual del movimiento puede ser útil, aunque Zacharias advirtió que en su propia prueba el líquido resultó demasiado lento. Los indicadores de movimiento en pantalla persiguen una lógica parecida. iOS 18 incorpora esa función en dispositivos de Apple para mostrar puntos que se mueven con el vehículo, pero Zacharias subrayó que aún no se ha publicado ningún estudio científico al respecto.
Los medicamentos de farmacia exigen más cautela. El dimenhidrinato, un principio activo que suprime las náuseas y se vende sin receta para niños pequeños, provoca una somnolencia marcada. Easwaran fue clara: "No es algo que se le deba dar a un niño que se supone que debe disfrutar de un viaje. Casi con toda seguridad se dormirá durante todo el trayecto". La escopolamina, que requiere receta y no es apta para menores de diez años, puede causar somnolencia, mareos o alteraciones visuales. Zacharias añadió otra reserva: si quien tomó este tipo de medicación acaba al volante, surge la duda de si está en condiciones de conducir. Con los suplementos de vitamina C, los expertos tampoco hablan de una solución clara. Hay estudios con resultados positivos y otros que apuntan en sentido contrario. Easwaran pidió cuidado extra con los productos infantiles, porque muchos traen dosis demasiado altas, y si se presentan como caramelos o gomitas, los niños pueden confundirlos con dulces y consumirlos en exceso.
Los remedios virales que los expertos descartan con más firmeza carecen de base científica sólida. El parche en el ombligo, según Easwaran, es "una completa tontería. Una superstición". El tapón en un solo oído tampoco convence a los especialistas; consideran errónea la explicación anatómica y ven improbable un efecto real más allá del placebo. Los parches de rejilla o de acupuntura corren la misma suerte: no existe investigación médica fiable que respalde su uso contra el mareo por movimiento. Las pulseras de acupresión ocupan una zona distinta: no están demostradas, pero se consideran inocuas, y ambos expertos aceptan que pueden probarse sin esperar grandes resultados. Con los aromas de limón o menta, la utilidad específica queda en duda. Easwaran explicó que esos olores no actúan sobre los órganos del equilibrio y, como mucho, pueden distraer. El té de manzanilla suele sentar bien al estómago, pero no es especialmente eficaz frente al mareo por movimiento.
Cuando el niño necesita apartar la atención del malestar, la distracción simple puede resultar más sensata que muchos remedios de moda. Juegos sencillos durante el trayecto o tareas de observación ayudan a que el viaje no gire todo el tiempo en torno a las náuseas. Lo que emerge de la evaluación de estos dos expertos es un mensaje menos glamoroso que los trucos virales, pero más confiable: las medidas más efectivas son las más básicas, y la prudencia con los medicamentos es esencial cuando se trata de niños que deberían estar disfrutando del viaje, no durmiendo a través de él.
Citações Notáveis
Eso es una completa tontería. Una superstición.— Karella Easwaran, pediatra, sobre los parches en el ombligo
No es algo que se le deba dar a un niño que se supone que debe disfrutar de un viaje. Casi con toda seguridad se dormirá durante todo el trayecto.— Karella Easwaran, sobre el dimenhidrinato
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué tantos remedios populares para el mareo infantil no funcionan si tanta gente los usa?
Porque la gente confunde la coincidencia con la causalidad. Un niño se toma un té de manzanilla y se siente mejor después de una hora, pero probablemente se sentiría mejor de todas formas. El placebo es poderoso, especialmente cuando los padres están convencidos de que algo funciona.
Entonces, ¿el jengibre es solo placebo también?
No exactamente. Con el jengibre hay estudios que muestran resultados positivos, aunque no son contundentes. La diferencia es que hay investigación detrás. Y lo importante es que no causa daño, a diferencia de algunos medicamentos.
¿Cuál es el riesgo real de dar dimenhidrinato a un niño?
No es que sea tóxico, pero causa una somnolencia tan marcada que el niño se duerme durante todo el viaje. Si el propósito es que disfrute el viaje, acabas logrando lo opuesto. Es como resolver el problema eliminando la conciencia del niño.
¿Y si el mareo es tan severo que el niño sufre de verdad?
Entonces hay que pensar en qué tipo de vehículo usar. Un tren causa menos mareo que un autobús. Sentarse adelante en un auto es mejor que atrás. Mirar el horizonte en lugar de una pantalla. Estos cambios son gratis y funcionan.
¿Por qué los parches en el ombligo se venden si no funcionan?
Porque se venden. No hay regulación que impida vender algo sin respaldo científico si la gente lo compra. Es un negocio. La pediatra fue muy clara: es una superstición.
¿Entonces qué debería hacer un padre antes de un viaje largo?
Elegir bien dónde sienta al niño, asegurarse de que mire hacia afuera en lugar de una pantalla, llevar algo para distraerlo. Y si nada funciona, aceptar que algunos niños simplemente se marean en los viajes. No hay solución mágica.