En Santiago de Chile, juristas, académicos y diplomáticos de varios continentes se reunieron para enfrentar una pregunta que pesa sobre el orden mundial: ¿puede la ONU, nacida de la promesa de nunca más, seguir cumpliendo esa promesa ochenta años después? El seminario en la Universidad de Santiago no fue un acto de condena, sino un ejercicio colectivo de diagnóstico y búsqueda —el reconocimiento de que las instituciones que el mundo necesita son precisamente las que más urgentemente deben renovarse.