Los campos de fútbol base son donde crecen los Messi del mañana
Diez de los dieciséis estadios del Mundial 2026 ya exceden los umbrales de seguridad para jugar debido al calor extremo, según el informe 'Pitches in Peril'. Jugadores de élite como Juan Mata, Serge Gnabry y Mark McKenzie advierten que las condiciones serán 'imposibles' y el 91% de aficionados demanda acción climática.
- Diez de dieciséis estadios del Mundial 2026 ya superan límites de seguridad por calor extremo
- Noventa por ciento de estadios norteamericanos requerirá adaptaciones para 2050
- Noventa y uno por ciento de aficionados encuestados demanda acción climática en el torneo
- Campos de fútbol base en Nigeria podrían alcanzar 338 días de calor extremo anualmente
- El Santiago Bernabéu podría registrar 124 mm de lluvia en un día para 2050
Un estudio advierte que el Mundial 2026 podría ser el último de su tipo si no se toman medidas urgentes contra el cambio climático, con 10 de 16 estadios ya superando límites de seguridad por calor extremo.
El próximo Mundial de fútbol en 2026 podría marcar un punto de quiebre histórico, no por lo que suceda dentro de los campos, sino por lo que está sucediendo fuera de ellos. Un informe exhaustivo llamado 'Pitches in Peril', elaborado por las organizaciones Football for Future y Common Goal junto con la empresa de análisis climático Jupiter Intelligence, ha llegado a una conclusión inquietante: si no se implementan medidas urgentes contra el cambio climático, este torneo podría ser el último de su tipo que se juegue en América del Norte bajo condiciones relativamente normales.
Los números son contundentes. Diez de los dieciséis estadios donde se disputarán los partidos ya han superado los límites de seguridad establecidos para jugar debido al calor extremo. Para 2050, casi el noventa por ciento de los estadios de Norteamérica requerirá adaptaciones significativas. Pero el problema no se limita a las instalaciones profesionales. Todos los campos de fútbol base analizados en el estudio ya han rebasado los umbrales de juego seguro por múltiples riesgos climáticos, lo que significa que los lugares donde crecen los futbolistas del mañana están siendo erosionados por las condiciones ambientales.
La voz de los jugadores ha resonado con particular fuerza en este debate. Juan Mata, campeón mundial con España en 2010, ha reflexionado sobre cómo la crisis climática es ahora más visible que nunca, desde olas de calor sin precedentes hasta inundaciones devastadoras como las que azotaron Valencia. Serge Gnabry, quien tiene raíces en Alemania y Costa de Marfil, ha expresado su preocupación por espacios como Safe-Hub en Abiyán, un campo que ofrece alegría y oportunidades a jóvenes pero que está siendo amenazado por temperaturas crecientes y condiciones meteorológicas extremas. Mark McKenzie, defensa de la selección estadounidense, ha visto en el torneo de 2026 una oportunidad para que el fútbol se convierta en el mayor evento deportivo sostenible de la historia. Todos coinciden en que las condiciones proyectadas son, simplemente, imposibles.
El informe también ha documentado cómo los campos donde se formaron leyendas del deporte están enfrentando amenazas existenciales. El campo de Mo Salah en Egipto sufre más de un mes al año de calor insoportable. La ciudad natal de Pelé en Brasil experimenta cinco veces más días de calor extremo junto con una grave escasez de agua. El campo de la infancia de William Troost-Ekong en Nigeria podría llegar a registrar trescientos treinta y ocho días de calor extremo anualmente. Tim Cahill, cuyo campo de entrenamiento en Australia enfrenta inundaciones potenciales de hasta siete metros, y Son Heung-Min, cuyo campo en Seúl está amenazado por lluvias torrenciales, representan la dimensión global de esta crisis.
La encuesta incluida en el estudio, que consultó a tres mil seiscientos aficionados, reveló una demanda clara de acción. El noventa y uno por ciento cree que la Copa del Mundo debería ser un modelo global de sostenibilidad, y el ochenta y seis por ciento considera que los clubes y organismos reguladores deberían pronunciarse sobre el clima. Jessie Fleming, capitana de Canadá, ha señalado que es devastador ver que los lugares menos responsables de las emisiones son los más afectados, mientras que Alexei Rojas, portero del Arsenal, ha advertido que dos tercios de los campos de fútbol base superarán los umbrales de temperaturas seguras en 2050, lo que significa que las futuras leyendas podrían no tener la oportunidad de convertirse en estrellas mundiales.
El informe propone soluciones concretas: programar los partidos del próximo Mundial a las nueve de la mañana para evitar las horas de mayor calor, que los organismos reguladores se comprometan con el objetivo de cero emisiones netas para 2040 con planes claros de descarbonización, y que las grandes competiciones financien la adaptación de los campos comunitarios. Mirando hacia adelante, el análisis también examina el impacto climático en el Santiago Bernabéu para el Mundial 2030 que coorganizará España. Aunque se espera que el estadio experimente solo dos días con temperaturas superiores a treinta y dos grados centígrados en 2030, la tendencia es clara: el número de días que superan el uno por ciento más alto de temperaturas históricas está aumentando de siete días en 2025 a ocho en 2030 y quince en 2050. El estrés hídrico también es preocupante, con niveles que se espera empeoren de 3,4 en 2025 a 4,5 en 2050, lo que podría afectar los sistemas de riego, refrigeración y saneamiento. En eventos meteorológicos extremos, el Bernabéu podría registrar hasta ciento diecinueve milímetros de lluvia en un solo día para 2030, cifra que alcanzaría ciento veinticuatro milímetros en 2050, niveles que superan ampliamente lo considerado seguro para el fútbol.
Elliot Arthur-Worsop, fundador de Football for Future, ha resumido la urgencia del momento: los campos de fútbol base son donde los Messi, Ronaldo y Rapinoe del mañana dan sus primeros pasos. Si el aumento de temperaturas e inundaciones hacen que esos espacios sean inseguros, no solo se pierden campos, sino que se socava el futuro del deporte mismo. El Mundial 2026 se perfila no como una celebración sin sombras, sino como un llamado de atención que el fútbol mundial no puede ignorar.
Citas Notables
Como español, no puedo ignorar la realidad de la crisis climática. La estamos viendo más claramente que nunca, desde olas de calor sin precedentes hasta inundaciones como las de Valencia.— Juan Mata, campeón mundial con España en 2010
Los campos de fútbol base son donde los Messi, Ronaldo y Rapinoe del mañana dan sus primeros pasos. Si el aumento de las temperaturas y las inundaciones hacen que esos espacios sean inseguros, no solo estamos perdiendo campos, sino que estamos socavando los cimientos mismos del futuro del fútbol.— Elliot Arthur-Worsop, fundador de Football for Future
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué un informe sobre cambio climático se enfoca específicamente en el fútbol y no en otros deportes?
Porque el fútbol es el deporte más accesible del mundo. No necesitas instalaciones costosas ni equipamiento sofisticado. Un campo de tierra en una comunidad vulnerable es donde crecen los futuros campeones. Si esos campos desaparecen por calor extremo o inundaciones, no solo pierdes un lugar para jugar, pierdes la cantera misma del deporte.
Los jugadores que hablan en el informe son estrellas mundiales. ¿Qué diferencia hay entre que ellos adviertan sobre esto y que lo haga un científico?
Las estrellas tienen credibilidad y plataforma. Cuando Juan Mata, campeón mundial, dice que está viendo la crisis climática más claramente que nunca en su país, la gente escucha. Pero más importante: estos jugadores tienen raíces en comunidades vulnerables. Gnabry habla de Abiyán, Salah de Egipto, Pelé de Brasil. No es abstracto para ellos.
El informe dice que diez de dieciséis estadios ya superan los límites de seguridad. ¿Eso significa que el torneo no debería jugarse?
No exactamente. Significa que necesita adaptaciones urgentes. Jugar a las nueve de la mañana en lugar de por la tarde, sistemas de refrigeración mejorados, cambios en los horarios. Pero el punto más profundo es que si esto está pasando ahora, en 2026, ¿qué pasará en 2050? El torneo es una advertencia, no una solución.
¿Cuál es el riesgo real para los jugadores jóvenes en comunidades pobres?
Pierden acceso a los lugares donde aprenden. Un niño en Nigeria podría enfrentar 338 días de calor extremo al año en su campo de entrenamiento. Eso no es solo incómodo, es peligroso. Y si no pueden entrenar, no pueden desarrollarse. Las futuras estrellas nunca tendrán la oportunidad de serlo.
El noventa y uno por ciento de los aficionados quiere que el Mundial sea sostenible. ¿Eso es suficiente para que algo cambie?
La demanda existe, pero la acción es lo que falta. Los aficionados quieren que sus clubes actúen, que los organismos reguladores se pronuncien. El informe propone compromisos de cero emisiones netas para 2040, pero eso requiere decisiones políticas y financieras que van más allá del deseo de los fans.