En algún punto entre la calma del presente y la certeza del futuro, el astrónomo Humberto Campins lanza una advertencia que no busca el pánico sino la preparación: los grandes impactos de asteroides son parte del ritmo natural del sistema solar, y la humanidad debe construir sus defensas antes de que el horizonte deje de ser tranquilo. Desde la NASA, Campins impulsa una red internacional de defensa planetaria que ya ensaya respuestas ante amenazas aún hipotéticas, consciente de que la diferencia entre la catástrofe y la supervivencia no estará en la suerte, sino en la memoria institucional que