En las aguas del Golfo de Maine, la ciencia trazó una mancha rosa sobre el océano como si firmara una pregunta antigua: ¿puede la humanidad corregir lo que ha alterado en la química del mar? Investigadores del Instituto Oceanográfico Woods Hole vertieron más de 62.000 litros de hidróxido de sodio en mar abierto, en el primer ensayo autorizado de su tipo, buscando saber si elevar la alcalinidad oceánica podría frenar la acidificación y mejorar la absorción de CO₂. Los primeros resultados no revelaron daños visibles al ecosistema, pero los propios científicos advierten que entre un experimento p