Desde los márgenes de la ciencia ficción hasta los laboratorios de física cuántica, la humanidad avanza lentamente hacia una pregunta que siempre creyó prohibida: ¿puede el tiempo fluir en más de una dirección? Investigadores han logrado manipular el entrelazamiento cuántico de formas que, en teoría, permitirían enviar información hacia el pasado a través de estructuras matemáticas conocidas como curvas cerradas de tipo tiempo. No se trata aún de máquinas del tiempo, sino de algo más profundo: la posibilidad de que el universo no haya terminado de revelar sus reglas sobre la causalidad.