Uno de cada cinco pacientes alcanzó libertad de crisis
En Chile, donde 300.000 personas conviven con la epilepsia y un tercio de ellas no responde a ningún tratamiento convencional, la farmacéutica Eurofarma ha introducido el cenobamato —comercializado como XCOPRI®— como una nueva posibilidad terapéutica para quienes el sistema médico tradicional había dejado sin respuesta. Este lanzamiento no es solo la llegada de un fármaco: es el reconocimiento de que la brecha entre el sufrimiento y el alivio puede, a veces, cerrarse con voluntad científica y acceso local. En una región donde más del 60% de los pacientes con epilepsia no recibe tratamiento adecuado, cada nueva opción disponible representa una restitución parcial de dignidad y autonomía.
- Uno de cada tres chilenos con epilepsia no responde a ningún medicamento convencional, acumulando crisis que erosionan su vida cotidiana, su trabajo y sus vínculos.
- El cenobamato logró que uno de cada cinco pacientes refractarios alcanzara libertad total de crisis, una cifra que contrasta dramáticamente con el 4% que lo consigue tras tres líneas de tratamiento fallidas.
- Eurofarma lanzó XCOPRI® en Chile como parte de una expansión regional que ya incluye Brasil, Argentina, Perú y Ecuador, eliminando la dependencia de importaciones excepcionales para acceder a esta terapia.
- Estudios en práctica clínica real confirman que casi el 80% de los pacientes redujo sus crisis a la mitad tras un año, y que muchos pudieron simplificar sus regímenes de medicación.
- En América Latina, más de 6 millones de personas viven con epilepsia activa y más del 60% no recibe tratamiento adecuado, convirtiendo cada nuevo acceso terapéutico en un acto con consecuencias sociales profundas.
En Chile, alrededor de 300.000 personas viven con epilepsia. Para la mayoría, los medicamentos funcionan. Pero para uno de cada tres, las crisis continúan sin importar cuántos fármacos se prueben. Para ellos, Eurofarma acaba de lanzar XCOPRI® (cenobamato), un medicamento de última generación diseñado específicamente para la epilepsia focal farmacorresistente. Su llegada al país marca un hito: por primera vez, los pacientes chilenos tienen acceso local a esta terapia sin depender de importaciones excepcionales.
Los datos clínicos que respaldan el lanzamiento son contundentes. En ensayos pivotales, los pacientes tratados con la dosis más alta experimentaron una reducción mediana del 65% en la frecuencia de sus crisis. Más revelador aún: uno de cada cinco alcanzó libertad total de crisis, un resultado que solo logra el 4% de quienes han fracasado con tres líneas de tratamiento convencional. Estudios en práctica clínica real confirman que casi el 80% de los pacientes redujo sus crisis a la mitad tras un año, y que muchos pudieron simplificar sus regímenes de medicación.
João Siffert, vicepresidente de Innovación en Eurofarma, destacó que muchos pacientes latinoamericanos que antes dependían de trámites complejos de importación ahora cuentan con una opción disponible localmente. El contexto regional amplifica la importancia del anuncio: en América Latina y el Caribe, más de 6 millones de personas viven con epilepsia activa, pero más del 60% no recibe tratamiento adecuado. La disponibilidad del cenobamato en Chile no es solo la llegada de un fármaco nuevo; es una reducción concreta de la brecha terapéutica que ha dejado a millones sin opciones reales.
En Chile, alrededor de 300.000 personas viven con epilepsia. Para la mayoría, los medicamentos disponibles funcionan. Pero para uno de cada tres pacientes, nada parece detener las crisis. Sus cerebros ignoran los fármacos antiepilépticos convencionales, incluso cuando prueban dos, tres, o más opciones diferentes. Ahora tienen algo nuevo que probar.
Eurofarma, una de las mayores farmacéuticas de América Latina, acaba de lanzar XCOPRI® (cenobamato) en el país. Es un medicamento de última generación diseñado específicamente para esos pacientes cuya epilepsia focal no cede ante el tratamiento convencional. La compañía ya lo había introducido en Brasil, donde la agencia regulatoria sanitaria lo aprobó recientemente, y también está disponible en Argentina, Perú y Ecuador. Pero su llegada a Chile marca un momento importante: por primera vez, los pacientes chilenos con epilepsia refractaria tienen acceso local a esta terapia, sin depender de importaciones excepcionales o de medicinas traídas desde el extranjero.
Los números que respaldan este lanzamiento son notables. En los ensayos clínicos pivotales, los pacientes que recibieron cenobamato a dosis de 400 miligramos diarios experimentaron una reducción mediana del 65 por ciento en la frecuencia de sus crisis focales durante la fase de mantenimiento. Con dosis de 200 miligramos, la reducción fue del 55,6 por ciento. Pero lo más sorprendente fue esto: uno de cada cinco pacientes logró algo que rara vez ocurre con otros medicamentos. Alcanzó libertad de crisis. Completamente. Para contextualizar esa cifra, después de que un paciente ha fracasado con tres líneas diferentes de tratamiento anticonvulsivo convencional, solo el 4 por ciento logra ese mismo resultado. El cenobamato lo consigue en uno de cada cinco.
Estos resultados de ensayos clínicos no son teóricos. Un estudio de 2025 que observó a pacientes en la práctica clínica real encontró que casi el 80 por ciento experimentó una reducción de al menos el 50 por ciento en sus crisis después de un año de tratamiento. Más de un tercio alcanzó libertad de crisis. Dos años después, esos números se mantenían elevados: 80 por ciento con reducción significativa, y casi el 31 por ciento sin crisis. Los pacientes también tendieron a simplificar sus regímenes de medicamentos, necesitando menos fármacos concomitantes y en dosis más bajas.
João Siffert, vicepresidente de Innovación en Eurofarma, describió el cenobamato como capaz de reducir drásticamente las crisis incluso en pacientes con epilepsia farmacorresistente, mejorando significativamente su calidad de vida. Señaló que en América Latina, muchos pacientes que antes no tenían acceso a medicamentos innovadores como este, o que dependían de trámites complejos de importación, ahora cuentan con una opción terapéutica nueva disponible localmente.
El contexto regional es importante. En América Latina y el Caribe, más de 6 millones de personas viven con epilepsia activa. Pero más del 60 por ciento no recibe tratamiento adecuado. Las barreras son múltiples: diagnóstico tardío, acceso limitado a especialistas, y disponibilidad restringida de terapias modernas. El resultado es que la epilepsia sigue asociada a altos índices de discapacidad, estigmatización social, y pérdida de calidad de vida tanto para los pacientes como para sus familias. En ese contexto, la disponibilidad de cenobamato en Chile representa más que un nuevo medicamento. Es una reducción de la brecha terapéutica que ha dejado a millones de personas sin opciones.
Notable Quotes
El tratamiento con cenobamato puede reducir drásticamente las crisis epilépticas incluso en pacientes con epilepsia farmacorresistente, ofreciendo beneficios importantes en la calidad de vida— João Siffert, vicepresidente de Innovación en Eurofarma
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué este medicamento es tan diferente de lo que ya existía?
El cenobamato tiene un mecanismo de acción innovador. No es solo otro anticonvulsivo más. Funciona de manera que los medicamentos anteriores no lo hacían, especialmente en cerebros que se han vuelto resistentes a múltiples fármacos.
Pero ¿qué significa realmente que uno de cada cinco pacientes alcance libertad de crisis?
Significa que sus crisis desaparecen completamente. No se reducen. No mejoran. Desaparecen. Para alguien que ha vivido años con crisis impredecibles, eso es transformador. Y ocurre en pacientes que ya han fracasado con otros tratamientos.
¿Hay un costo? ¿Efectos secundarios graves?
El material que tengo no detalla los efectos adversos específicos. Pero el hecho de que los pacientes simplificaran sus regímenes de medicamentos sugiere que el cenobamato es tolerable. Si fuera muy problemático, no verías esa adhesión sostenida en la práctica real.
¿Por qué tardó tanto en llegar a Chile?
Estos medicamentos requieren aprobación regulatoria en cada país. Eurofarma primero lo lanzó en Estados Unidos y Europa, luego en Brasil, y ahora se expande regionalmente. Chile es parte de esa expansión, pero no fue el primer mercado.
¿Qué cambia para los pacientes chilenos ahora?
Antes, si necesitaban cenobamato, tenían que importarlo o esperar aprobaciones excepcionales. Ahora está disponible localmente. Eso significa acceso más rápido, más predecible, y probablemente más asequible que las importaciones.
¿Esto resuelve el problema de la epilepsia en América Latina?
No completamente. Más del 60 por ciento de los pacientes en la región ni siquiera recibe tratamiento adecuado. El cenobamato ayuda a quienes ya están en el sistema de salud y han fracasado con opciones previas. Pero la brecha más grande sigue siendo el diagnóstico tardío y el acceso inicial a cualquier tratamiento.