En las primeras horas de un miércoles, un fragmento olvidado de la era espacial comercial encontró su destino definitivo en la superficie lunar, cerrando un ciclo que comenzó con ambiciones mercantiles y terminó como dato científico. Una etapa superior del cohete Falcon 9 de SpaceX, a la deriva durante más de un año en una órbita cada vez más inestable, colisionó cerca del cráter Einstein a más de 8.700 km/h, excavando un cráter de 18 metros de ancho. Lo que pudo haber sido simplemente un accidente se convirtió, gracias a la vigilancia de astrónomos independientes y la confirmación de la NASA,