En el silencio del espacio cercano a la Luna, una etapa superior del cohete Falcon 9 de SpaceX completó su trayectoria final el miércoles pasado, estrellándose contra la superficie lunar tras meses de deriva impulsada por la radiación solar y la gravedad. Lo que podría leerse como un accidente es, en realidad, un recordatorio de que los residuos de nuestra exploración espacial siguen su propio curso inevitable. La NASA, lejos de alarmarse, ve en este impacto calculable una ventana científica: la oportunidad de aprender cómo los objetos de masa y velocidad conocidas esculpen la superficie de mu