En las primeras horas del miércoles, un fragmento olvidado de la era de los lanzamientos comerciales encontró su destino final en la superficie lunar, cerca del cráter Einstein. Lo que comenzó como una segunda etapa del cohete Falcon 9 de SpaceX —abandonada a la deriva tras cumplir su misión en enero de 2025— terminó por inscribir un nuevo cráter en la historia geológica de nuestro satélite. La humanidad observó el evento con una mezcla de asombro científico e incomodidad, pues este impacto calculado nos recuerda que cada objeto que enviamos al cosmos deja una huella que no siempre podemos con