Durante décadas, la cultura tecnológica ha sostenido que el ecosistema cerrado de Apple protege a sus usuarios de manera casi natural. Un estudio de Kaspersky viene a desafiar esa certeza con datos concretos: los usuarios de macOS no solo reciben más ciberataques que los de Windows, sino que además se protegen menos, convirtiendo una creencia reconfortante en una vulnerabilidad real. Es un recordatorio de que la seguridad digital no es una condición heredada por el dispositivo que uno elige, sino una práctica que debe cultivarse con conciencia y constancia.