Durante generaciones, la humanidad se consoló con la idea de que la Tierra poseía un escudo natural frente a las tormentas solares más violentas. Un nuevo estudio publicado en Nature, liderado por investigadores de la NASA y la Universidad de Lancaster, demuestra que ese escudo nunca existió: era una ilusión matemática. Lo que esto significa es que los eventos solares extremos —como el Carrington de 1859 o los aún más devastadores eventos Miyake— podrían causar el doble del daño que los modelos actuales contemplan, dejando a la civilización moderna sin un piso conocido de protección.
Estudio revela que subestimamos el poder destructivo de las tormentas solares
Un evento Carrington o Miyake podría causar colapso de servicios de salud, hospitales inoperables, desabastecimiento de alimentos y medicinas, afectando potencialmente a millones de personas globalmente.