Durante más de una década, casi 355,000 personas participaron en un seguimiento que el Centro Médico Cedars-Sinai acaba de publicar, revelando que el café —esa bebida cotidiana de rituales y conversaciones— podría estar ejerciendo una silenciosa labor protectora sobre el hígado humano. Los hallazgos, publicados en Clinical Gastroenterology and Hepatology, sitúan a esta infusión en el cruce entre el placer ordinario y la medicina preventiva, aunque con la prudencia que exige toda ciencia observacional: la asociación existe, pero la causalidad aún aguarda confirmación.