Un equipo internacional de investigadores ha descubierto que el sildenafil, conocido mundialmente como Viagra, podría interferir con el metabolismo del colesterol en las células tumorales, dificultando su capacidad de diseminarse por el organismo. El análisis de cinco millones de historias clínicas sugiere que los pacientes oncológicos que tomaban el fármaco por otras razones vivían más tiempo, especialmente cuando también usaban estatinas. Este hallazgo no propone una cura, sino algo quizás más sutil: la posibilidad de que un medicamento viejo encuentre un propósito nuevo en la lucha contra l