Una investigación publicada en Nature Human Behaviour, que abarcó más de 15.200 personas en 30 países, revela que la agresión digital no nace en las pantallas sino que llega a ellas desde la vida cotidiana. Con una correlación estadística de 0,77 entre la hostilidad cara a cara y el comportamiento online, el estudio desplaza la mirada desde las plataformas hacia las condiciones sociales y políticas que moldean a las personas antes de que enciendan sus dispositivos. Las redes no fabrican agresores; los amplifican, invisibilizan a la mayoría moderada y convierten la intensidad en moneda de cambi
Estudio internacional: los agresores en redes son los mismos que en la vida cotidiana
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