En vísperas del Día Mundial del Cerebro, una investigación publicada en Nature Medicine y liderada por la Universidad de San Andrés revela que el entorno colectivo —la contaminación, la desigualdad y la inestabilidad política— envejece el cerebro con una fuerza que ningún hábito individual puede contrarrestar por sí solo. Analizando a casi 19.000 personas en 34 países, el estudio desplaza la responsabilidad de la salud cerebral desde la voluntad personal hacia las condiciones que las sociedades construyen o descuidan. Es un recordatorio de que el cerebro no vive en el cuerpo de un individuo ai