Mucho antes de que un asteroide cruzara el cielo del Cretácico, la Tierra ya había comenzado a escribir el fin de su propia era: investigadores de la Universidad de Columbia revelan que el invierno volcánico desencadenado por la ruptura de Pangea, hace casi 300 millones de años, fue un agente extintor decisivo que borró el 25% de las especies terrestres y la mitad de las marinas. El dióxido de azufre liberado por erupciones masivas formó un velo de ácido sulfúrico que oscureció el cielo durante casi un siglo, colapsando cadenas alimenticias enteras. Este hallazgo nos recuerda que las grandes e