Durante casi dos décadas, investigadores daneses siguieron a más de tres millones de personas y descubrieron que el ruido del tráfico no es solo una molestia cotidiana, sino un factor de riesgo independiente para la enfermedad de Parkinson. El hallazgo, publicado en JAMA Neurology, invita a repensar el silencio no como ausencia, sino como condición necesaria para la salud neurológica. En un mundo donde las ciudades crecen y el ruido se normaliza, este estudio coloca la contaminación acústica junto a otros grandes desafíos de salud pública del envejecimiento.