El gobierno decidió que el beneficio defensivo superaba el riesgo
En el cruce entre la innovación tecnológica y la seguridad nacional, el gobierno estadounidense autorizó a Anthropic reactivar parcialmente su modelo de inteligencia artificial Mythos 5, tres semanas después de haberlo bloqueado por temor a que sus capacidades pudieran ser aprovechadas por actores maliciosos. La apertura es limitada y selectiva: solo defensores cibernéticos y proveedores de infraestructura considerados de confianza por Washington podrán acceder al sistema. Este episodio revela la dificultad de gobernar tecnologías cuyo poder supera la velocidad con que las instituciones son capaces de crear reglas para contenerlo.
- Mythos 5, el modelo más potente de Anthropic, fue bloqueado de forma abrupta por el gobierno estadounidense al identificarlo como una amenaza potencial a la seguridad nacional, impidiendo incluso el acceso de empleados extranjeros de la propia empresa.
- La prohibición encendió una disputa más amplia: Anthropic ya enfrenta una demanda activa contra el gobierno tras ser clasificada como 'riesgo para la cadena de suministro', una designación que la colocó efectivamente en una lista negra.
- Tras tres semanas de negociaciones, el Secretario de Comercio Howard Lutnick autorizó un desbloqueo parcial, permitiendo el acceso solo a un grupo selecto de defensores cibernéticos y proveedores de infraestructura aprobados por Washington.
- La victoria de Anthropic es incompleta: Fable, una versión menos potente de Mythos, sigue bloqueada, y la empresa aún no tiene garantías de que el acceso se expandirá ni de que no enfrentará nuevas restricciones.
- El caso expone la ausencia de un marco regulatorio coherente para la IA en EE.UU., con el gobierno actuando caso por caso mientras intenta equilibrar la competitividad global con el control de tecnologías de alto riesgo.
A principios de junio, el gobierno estadounidense ordenó a Anthropic desactivar Mythos 5, su modelo de inteligencia artificial más avanzado, ante el temor de que sus capacidades para identificar y explotar vulnerabilidades de software pudieran convertirse en una herramienta peligrosa en manos de hackers o estados adversarios. La prohibición fue total: ni siquiera los empleados extranjeros de la empresa podían acceder al sistema.
Tres semanas después, el Secretario de Comercio Howard Lutnick firmó una carta autorizando un desbloqueo parcial. Anthropic podría reactivar Mythos 5, pero únicamente para un grupo reducido de defensores cibernéticos y proveedores de infraestructura considerados de confianza por Washington. La empresa celebró el avance, aunque reconoció que la autorización era incompleta: Fable, una versión menos potente del modelo, seguía bloqueada, y el acceso generalizado que buscaba aún no estaba sobre la mesa.
La relación entre Anthropic y la administración Trump arrastra tensiones anteriores. A principios de año, el gobierno clasificó a la empresa como un 'riesgo para la cadena de suministro' por desacuerdos sobre los usos militares de sus productos, colocándola en una lista negra. Anthropic respondió con una demanda judicial y ha obtenido al menos una victoria inicial en los tribunales, aunque el litigio continúa.
Lo que estos episodios revelan es más profundo que un conflicto entre una empresa y un regulador: exponen la ausencia de un marco claro para gobernar la inteligencia artificial en Estados Unidos. La administración, que durante meses priorizó la competitividad sobre la regulación, ahora actúa caso por caso, usando herramientas de control de exportaciones para gestionar riesgos que las instituciones aún no saben cómo abordar de forma sistemática. Anthropic, mientras tanto, opera en un territorio incierto: con acceso parcialmente restaurado a su tecnología más poderosa, pero sin certeza sobre lo que vendrá.
A principios de junio, el gobierno estadounidense ordenó a Anthropic desactivar su modelo de inteligencia artificial más potente, Mythos 5, por temores de que pudiera convertirse en una herramienta letal en manos de actores maliciosos. La prohibición fue tajante: ni siquiera los empleados extranjeros de la propia empresa podían acceder al sistema. Tres semanas después, el Secretario de Comercio Howard Lutnick escribió una carta autorizando un desbloqueo parcial. Anthropic podría volver a poner en marcha Mythos 5, pero solo para un grupo cuidadosamente seleccionado de defensores cibernéticos y proveedores de infraestructura considerados de confianza por Washington.
La decisión marca un punto de inflexión en la relación entre el gobierno federal y una de las principales empresas de inteligencia artificial del país. En su comunicado, Anthropic expresó satisfacción por el avance, aunque dejó clara la incompletitud de la victoria: la autorización no incluía a Fable, una versión menos potente de Mythos, ni permitía el acceso generalizado que la empresa buscaba. "Estamos trabajando para abastecer al conjunto aprobado de proveedores y restaurar su acceso a Mythos 5 lo antes posible", escribió la compañía, señalando que continuaría negociando con el gobierno para expandir el acceso.
La prohibición inicial reflejaba una preocupación específica y bien documentada entre expertos en seguridad: Mythos 5 posee capacidades excepcionales para identificar y explotar vulnerabilidades de software. En manos de hackers o estados adversarios, esa combinación de poder computacional y precisión representaba un riesgo de seguridad nacional que Washington no estaba dispuesto a tolerar. La decisión de Lutnick de permitir un acceso limitado sugiere que Anthropic convenció al gobierno de que ciertos controles —probablemente auditorías rigurosas, restricciones de uso y monitoreo continuo— podían mitigar esos riesgos sin paralizar completamente la tecnología.
Pero la historia de Anthropic con la administración Trump va más allá de Mythos. A principios de año, el gobierno clasificó a la empresa como un "riesgo para la cadena de suministro", una designación que la puso efectivamente en una lista negra. La razón: un desacuerdo sobre los usos militares de sus productos. Anthropic respondió demandando al gobierno, y ya ha obtenido al menos una victoria inicial en un litigio que aún continúa en los tribunales. Esa batalla paralela subraya una tensión más profunda: mientras Washington intenta mantener a las empresas estadounidenses por delante de competidores globales como China, también busca controlar tecnologías que podrían amplificar amenazas de seguridad.
La falta de un marco regulatorio coherente para la inteligencia artificial ha quedado expuesta en estas negociaciones. La administración Trump adoptó durante meses un enfoque de no intervención, priorizando la competitividad sobre la regulación. Pero las acciones recientes contra Anthropic —y una petición similar a OpenAI para que limite su modelo más nuevo— revelan que esa postura ha evolucionado. El gobierno ahora actúa caso por caso, usando herramientas de control de exportaciones y designaciones de seguridad de cadena suministro para gestionar riesgos que aún no tiene reglas claras para abordar. Anthropic, por su parte, continúa en un territorio incierto: con acceso parcial restaurado a su tecnología más poderosa, pero sin certeza sobre si ese acceso se expandirá o si enfrentará nuevas restricciones.
Citas Notables
He determinado que existen las salvaguardas adecuadas para permitir que ciertos socios de confianza accedan al modelo Claude Mythos 5— Secretario de Comercio Howard Lutnick
Estamos trabajando para abastecer al conjunto aprobado de proveedores y restaurar su acceso a Mythos 5 lo antes posible— Anthropic
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué el gobierno bloqueó Mythos 5 en primer lugar si Anthropic es una empresa estadounidense?
Porque la capacidad de la IA para encontrar y explotar vulnerabilidades de software es tan potente que Washington temía que si se filtraba o se vendía a actores maliciosos, podría usarse para ataques cibernéticos masivos. No es solo sobre Anthropic; es sobre dónde termina la tecnología.
Pero si es tan peligrosa, ¿por qué permitir que alguien la use ahora?
Porque Mythos 5 también es útil para defensores cibernéticos que necesitan encontrar vulnerabilidades antes de que los hackers las encuentren. El gobierno decidió que con suficientes controles, el beneficio defensivo superaba el riesgo.
¿Qué tipo de controles estamos hablando?
La carta no especifica, pero probablemente incluyen auditorías de quién accede, restricciones sobre qué pueden hacer con la IA, y monitoreo continuo. Es un acceso vigilado, no libertad total.
¿Y Fable? ¿Por qué quedó fuera?
Fable es menos potente que Mythos 5, pero aún lo suficientemente capaz como para preocupar al gobierno. Anthropic quiere que vuelva al mercado general, pero Washington no está listo para eso todavía.
¿Esto significa que el gobierno ahora controla qué IA pueden lanzar las empresas?
No exactamente. Significa que el gobierno está usando herramientas de control de exportaciones y seguridad de cadena suministro para gestionar tecnologías que considera riesgosas. Pero no hay reglas claras aún. Cada caso es una negociación.
¿Qué pasa con la demanda de Anthropic?
Eso es lo interesante. Anthropic demandó al gobierno por clasificarla como riesgo de cadena suministro, y ya ganó una ronda inicial. Mientras negocia el acceso a Mythos 5, también está peleando en los tribunales. Es una relación complicada.