Un celular perdido, un revólver sobre la mesa, y una vida que se apagó un mes después
En una tarde de abril en el barrio San Cayetano de Comodoro Rivadavia, una reunión de hombres bajo los efectos del alcohol y las drogas derivó en violencia mortal cuando la búsqueda de un teléfono perdido encendió una disputa que terminó con un disparo. La víctima, Silva, sobrevivió más de un mes con heridas graves antes de fallecer, convirtiendo un instante de intoxicación compartida en un proceso judicial por homicidio agravado. El caso nos recuerda cuán frágil es la frontera entre la convivencia cotidiana y la tragedia irreversible cuando la violencia y la impunidad se sientan a la misma mesa.
- Una discusión trivial por un celular extraviado escaló en segundos hasta un disparo a quemarropa en el abdomen, dejando a Silva al borde de la muerte.
- Leuquen huyó del lugar tras el ataque, mientras el único testigo presente llamaba a emergencias para salvar a quien acababa de ser baleado.
- Silva permaneció más de un mes internado en el Hospital Regional con daños severos en órganos vitales, hasta que su corazón cedió el 7 de junio.
- La fiscalía logró la detención preventiva de Leuquen bajo cargos de homicidio agravado, argumentando riesgo de fuga y posible influencia sobre testigos.
- La defensa anticipa una batalla legal sobre la cadena causal entre el disparo y la muerte, buscando reducir la responsabilidad de su cliente ante el tiempo transcurrido entre ambos hechos.
El 26 de abril de 2026, pasadas las cinco de la tarde, tres hombres compartían alcohol y drogas en una vivienda del barrio San Cayetano de Comodoro Rivadavia. La atmósfera cambió abruptamente cuando Leonardo Ezequiel Leuquen no encontró su teléfono celular. La frustración derivó en una discusión que él resolvió de la peor manera posible: tomó un revólver calibre .32 que estaba sobre la mesa del comedor y disparó contra Silva, su compañero de copas, con intención de matarlo. El proyectil le atravesó el abdomen y Silva también se golpeó la cabeza al caer. Leuquen escapó del lugar; el tercer hombre llamó a los servicios de emergencia.
Silva fue internado en el Hospital Regional con lesiones graves en órganos vitales. Resistió más de un mes, pero el 7 de junio su corazón se detuvo. La muerte fue certificada como consecuencia directa de la herida de bala, y la causa quedó caratulada como homicidio agravado por uso de arma de fuego, figura que prevé una pena mínima de diez años y ocho meses.
En la audiencia de control de detención, la fiscal Verona Dagotto solicitó la prisión preventiva de Leuquen, señalando riesgo de fuga y la posibilidad de que interfiriera con testigos clave. La defensa pública, a cargo de Luciana Risso, no impugnó esos planteos en esa instancia, pero adelantó que durante la instrucción analizará en profundidad el vínculo causal entre el disparo y el fallecimiento. El tiempo transcurrido entre el ataque y la muerte podría convertirse en el eje de una estrategia orientada a alivianar la responsabilidad de Leuquen, argumentando que otros factores pudieron haber contribuido al desenlace fatal.
El 26 de abril de 2026, poco después de las cinco de la tarde, tres hombres se encontraban en una casa del barrio San Cayetano en Comodoro Rivadavia, compartiendo alcohol y drogas en lo que parecía ser una reunión ordinaria. Leonardo Ezequiel Leuquen, quien estaba entre ellos, comenzó a buscar su teléfono celular sin éxito. Lo que sucedió después transformó un momento de intoxicación compartida en una tragedia que terminaría con la muerte de uno de los presentes.
Según la reconstrucción de la fiscal general Verona Dagotto, la búsqueda frustrada del celular desencadenó una discusión acalorada. En medio del conflicto, Leuquen tomó un revólver calibre .32 que descansaba sobre la mesa del comedor y disparó contra su compañero, identificado como Silva, con intención de matarlo. El proyectil atravesó el abdomen de Silva, quien además cayó violentamente contra un mueble, golpeándose la cabeza con fuerza. Tras el disparo, Leuquen huyó del lugar. El tercer hombre presente socorrió a Silva e inmediatamente llamó a los servicios de emergencia.
Silva fue trasladado al Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, donde ingresó con lesiones graves en órganos vitales. Pasó varias semanas internado, lidiando con el daño causado por la bala y sus consecuencias. El 7 de junio de 2026, más de un mes después del ataque, su corazón se detuvo. La muerte fue certificada como resultado de un paro cardiorrespiratorio derivado directamente de la herida de arma de fuego.
La causa fue caratulada como homicidio agravado por el uso de arma de fuego, una figura legal que contempla una pena mínima de diez años y ocho meses de prisión. Durante la audiencia de control de detención realizada en los tribunales penales del barrio Roca, la fiscal Dagotto solicitó la legalización de la detención de Leuquen, la formalización de la investigación y su prisión preventiva. Argumentó que existían elementos suficientes para vincularlo con el crimen y que debía permanecer detenido por riesgo de fuga y posibilidad de influir sobre testigos clave.
La defensa pública, representada por Luciana Risso, no cuestionó los planteos de la fiscalía en esa instancia. Sin embargo, anticipó que durante la etapa de instrucción de la causa se analizará con profundidad la relación causal entre el disparo y la muerte de Silva. Este análisis podría abrir una puerta para, eventualmente, alivianar la responsabilidad de Leuquen en la muerte, dado que transcurrió más de un mes entre el ataque y el fallecimiento. La defensa parece estar preparando el terreno para argumentar que otros factores, más allá del disparo inicial, pudieron haber contribuido al desenlace fatal.
Citas Notables
La fiscal Dagotto argumentó que existen suficientes elementos para vincular a Leuquen con el crimen y que debía permanecer detenido por el riesgo de fuga y la posibilidad de influir sobre testigos clave— Fiscal general Verona Dagotto
La defensa anticipó que durante la etapa de instrucción deberá analizarse con profundidad la relación causal entre el disparo y la muerte de Silva— Defensora pública Luciana Risso
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Cómo es que una discusión por un celular perdido termina en un disparo?
Es lo que hace el alcohol y las drogas juntas. Bajan los filtros, suben las reacciones. Un objeto perdido se convierte en una afrenta personal cuando tu mente no está clara.
¿Había armas en esa casa de forma habitual?
El revólver estaba sobre la mesa del comedor. No sabemos si era algo que guardaban allí siempre o si fue circunstancia, pero estaba al alcance en el momento exacto en que la frustración explotó.
Silva sobrevivió el disparo. ¿Qué lo mató realmente?
El paro cardiorrespiratorio, dicen los médicos. Pero eso es el nombre de lo que pasó, no la causa. La causa fue la bala en el abdomen, las semanas en el hospital, el cuerpo que no pudo recuperarse. La muerte llegó tarde, pero llegó.
La defensa habla de "relación causal". ¿Eso importa legalmente?
Importa mucho. Si pueden demostrar que algo más mató a Silva, no solo la herida inicial, podrían reducir la condena. Es un resquicio legal, pero es lo que tienen.
¿Qué pasa ahora con Leuquen?
Espera en detención mientras se desarrolla la investigación. Enfrenta una pena mínima de más de diez años si es condenado. Pero el proceso recién comienza.