Reciclar el calor desperdiciado de los servidores en energía para los hogares
En el oeste de Londres, el calor que los servidores de internet arrojan silenciosamente al aire dejará de perderse: el Gobierno británico invertirá 41,5 millones de euros para canalizar esa energía residual hacia 10.000 hogares mediante una red de tuberías. Es un gesto que recuerda que el desperdicio no es una ley natural, sino una elección, y que la infraestructura digital y la vida doméstica pueden, con voluntad política, alimentarse mutuamente.
- Los centros de datos consumen energía sin cesar y expulsan calor a la atmósfera, una pérdida que hasta ahora se aceptaba como el precio invisible de la vida conectada.
- En 2022, el conflicto entre el apetito energético de los data centers y la construcción de viviendas paralizó proyectos residenciales en el oeste de Londres, dejando al descubierto una tensión estructural entre el desarrollo digital y el urbano.
- El Gobierno británico responde con 36 millones de libras y un plan concreto: dos centros de datos en Old Oak y Park Royal suministrarán 98,7 GWh de calor combinado a través de una red de tuberías y bombas de calor.
- El proyecto, liderado por la OPDC, cubrirá tres distritos y el entorno de la futura estación Old Oak Common, donde se levantarán más de 9.000 viviendas nuevas.
- Estocolmo, Helsinki y Montreal ya recorren este camino con éxito, reduciendo su dependencia de combustibles fósiles; Londres se suma ahora con financiamiento público directo y una escala que convierte el modelo en referencia global.
Los centros de datos que sostienen internet funcionan como hornos permanentes: para mantener sus servidores operativos deben mantenerse a temperatura controlada, y el calor sobrante simplemente se disipa en el aire. Durante años, esa energía se consideró un desperdicio inevitable. Londres acaba de decidir que no tiene por qué serlo.
El Gobierno británico ha asignado aproximadamente 41,5 millones de euros para construir un sistema de calefacción urbana en el oeste de la capital, aprovechando el calor residual de dos centros de datos en la zona de Old Oak y Park Royal. El proyecto, ejecutado por la Old Oak and Park Royal Development Corporation, beneficiará a unos 10.000 hogares. Los dos centros de datos en negociación avanzada podrían generar un suministro combinado de 98,7 GWh de calor, una cifra que adquiere dimensión al recordar que un hogar español consume en promedio menos de 0,01 GWh anuales.
La infraestructura funcionará mediante tuberías de plástico que transportarán el calor de baja calidad producido por los servidores; bombas de calor elevarán esa temperatura para producir agua caliente que circulará hasta los domicilios. El proyecto cubrirá tres distritos londinenses y el área industrial que rodea la futura estación Old Oak Common, donde se construirán más de 9.000 viviendas y 250.000 metros cuadrados de espacio comercial.
La iniciativa no surge en el vacío. En 2022, la zona fue escenario de un conflicto cuando proyectos residenciales se paralizaron porque la energía disponible había sido reservada para los data centers. Ahora, el Gobierno transforma ese obstáculo en una solución de eficiencia energética.
Ciudades como Estocolmo, Helsinki y Montreal ya han demostrado que el modelo funciona, reduciendo su dependencia de combustibles fósiles y su huella de carbono. Lo que distingue al proyecto londinense es su escala y su carácter público: no es una iniciativa privada, sino una apuesta del Estado para integrar la infraestructura digital con la necesidad de calefacción urbana, y una señal de que el calor residual de los servidores puede convertirse en respuesta a problemas que parecían irreconciliables.
Los centros de datos que sostienen internet funcionan como hornos constantes. Para mantener sus servidores operativos, deben mantenerse entre 18 y 23 grados centígrados, lo que genera enormes cantidades de calor que simplemente se disipa en la atmósfera. Durante años, esa energía térmica se ha considerado un desperdicio inevitable. Pero Londres acaba de decidir que no tiene por qué serlo.
El Gobierno británico ha asignado 36 millones de libras —aproximadamente 41,5 millones de euros— para construir un sistema de calefacción urbana en el oeste de la capital que aprovechará el calor residual de dos centros de datos ubicados en la zona de Old Oak y Park Royal. El proyecto, que ejecutará la Old Oak and Park Royal Development Corporation (OPDC), beneficiará a unos 10.000 hogares londinenses con calefacción sostenible. Los dos centros de datos con los que ya están en negociaciones avanzadas podrían generar un suministro combinado de 98,7 gigavatios-hora de calor, una cantidad que pone en perspectiva el consumo doméstico: un hogar español consume en promedio 0,009922 GWh anuales.
La infraestructura funcionará mediante una red de tuberías de plástico que transportará el calor de baja calidad producido por los servidores. Bombas de calor elevarán esa temperatura para crear agua caliente a baja temperatura, que luego circulará a través de tuberías de acero hasta los domicilios. David Lunts, director de OPDC, describe el sistema como una forma de "reciclar las enormes cantidades de calor desperdiciado" de los centros de datos locales, transformándolo en energía útil para las comunidades. El proyecto cubrirá inicialmente tres distritos de Londres y un área de desarrollo industrial que rodea la futura estación Old Oak Common, donde se construirán más de 9.000 viviendas y 250.000 metros cuadrados de espacio comercial.
Esta iniciativa no surge en el vacío. La zona del oeste de Londres fue escenario de tensiones en 2022 cuando proyectos de construcción residencial se paralizaron porque la energía disponible había sido reservada para los centros de datos. Ahora, el Gobierno intenta resolver ese conflicto transformando lo que parecía un obstáculo en una solución de eficiencia energética.
Otras ciudades ya han demostrado que este modelo funciona. Estocolmo fue pionera al utilizar centros de datos como Stockholm Data Parks para suministrar agua caliente a edificios. Helsinki cuenta con una extensa red de tuberías aisladas que distribuye calor a zonas que lo necesitan. En Montreal, operadores como Eco2Datacenter se han asociado con empresas de servicios públicos para canalizar el calor de sus servidores hacia complejos residenciales, oficinas e incluso invernaderos. Cada una de estas ciudades ha logrado reducir significativamente su dependencia de combustibles fósiles para calefacción, disminuyendo tanto su huella de carbono como sus costos energéticos.
Lo que hace notable el proyecto londinense es su escala y su financiamiento público directo. No es una iniciativa privada de un operador de datos, sino una apuesta del Estado para integrar la infraestructura digital con la necesidad de calefacción urbana. A medida que los centros de datos se multiplican en todo el mundo —España alberga 140, pero hay miles en el planeta— la pregunta sobre qué hacer con su calor residual deja de ser marginal. Londres está respondiendo que ese calor puede calentar hogares, reducir emisiones y, potencialmente, resolver conflictos entre el desarrollo digital y el residencial.
Citações Notáveis
Reciclar las enormes cantidades de calor desperdiciado de los centros de datos locales, transformándolo en calor y energía— David Lunts, Director de OPDC
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué los data centers producen tanto calor si están diseñados para mantenerse fríos?
Porque enfriar servidores requiere energía constante. Los sistemas de refrigeración extraen el calor del interior, pero ese calor tiene que ir a algún lado. Normalmente sale por las chimeneas de ventilación hacia la atmósfera.
¿Y por qué no se había hecho esto antes en otras ciudades?
Se había hecho en lugares como Estocolmo y Helsinki, pero eran proyectos más pequeños o privados. Lo que Londres está haciendo es diferente: es una inversión pública masiva, 41,5 millones de euros, para integrar data centers con calefacción urbana desde el principio.
¿Qué tan eficiente es realmente este sistema?
Depende de la distancia y la infraestructura. Pero considera que dos centros de datos pueden calentar 10.000 hogares. Eso es eficiencia de escala. Y reduces tu dependencia de gas natural o carbón.
¿Hay algún riesgo técnico o económico?
El riesgo principal es que los data centers pueden cambiar de ubicación o cerrar. Por eso Londres está negociando contratos a largo plazo. También está el costo inicial de las tuberías y bombas de calor, pero eso se amortiza rápido con la energía que ahorras.
¿Esto podría replicarse en otras ciudades?
Absolutamente. Cualquier ciudad con data centers y demanda de calefacción podría hacerlo. El modelo ya funciona en tres continentes. Lo que falta es voluntad política y financiamiento público.