El estigma pesa más que los kilos
En Perú, donde más del 70% de los adultos viven con exceso de peso, médicos y activistas enfrentan una batalla que va más allá de la clínica: la batalla contra la narrativa que convierte una enfermedad en una falla moral. La Organización Mundial de la Salud reconoce la obesidad como condición crónica y multifactorial, pero el estigma social sigue retrasando diagnósticos y cerrando puertas a tratamientos integrales. Lo que está en juego no es solo la salud de millones de peruanos, sino la forma en que una sociedad decide mirar —y juzgar— el sufrimiento ajeno.
- Más de siete de cada diez adultos peruanos viven con exceso de peso, una cifra que convive con una creencia igualmente extendida y más dañina: que la obesidad es culpa de quien la padece.
- El estigma social actúa como una barrera médica real: paraliza a los pacientes, retrasa los diagnósticos y los aleja de tratamientos que podrían salvarles la vida.
- Especialistas advierten que reducir la obesidad a un número en la balanza es un error científico grave, pues involucra factores genéticos, hormonales, metabólicos y psicológicos que escapan a la voluntad individual.
- La comparación es directa y urgente: tratar la obesidad con sermones sobre disciplina es tan absurdo como pedirle a un diabético que controle su azúcar solo con determinación.
- El 9 de agosto, Esperantra organiza un evento gratuito en Lima para sensibilizar, educar y construir comunidad en torno a una idea radical pero necesaria: la obesidad es una enfermedad, no una elección.
En Perú, más de siete de cada diez adultos cargan con exceso de peso. Pero lo que preocupa a médicos y activistas no es el número en la balanza, sino la creencia arraigada de que la obesidad es un fracaso personal, una señal de disciplina fallida, cuando en realidad es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial que exige atención médica seria.
El Dr. Gustavo Saravia, cardiólogo y exdirector de la Asociación Peruana de Estudios de la Obesidad y Ateroesclerosis, lo dice sin rodeos: la sociedad sigue culpando al paciente. Esa simplificación no solo es científicamente falsa, sino que alimenta el estigma, retrasa los diagnósticos y cierra el acceso a tratamientos necesarios. Saravia subraya además que la enfermedad no siempre es visible: hay personas con peso considerado normal que presentan acumulación de grasa visceral y alteraciones metabólicas profundas. Diagnosticarla requiere ciencia, no una mirada.
Karla Ruiz de Castilla, directora de Esperantra —una asociación de personas que viven con obesidad—, pone nombre al problema central: la vergüenza pesa más que los kilos. Muchas personas no buscan ayuda porque el miedo al juicio las paraliza. Y mientras tanto, la obesidad avanza vinculada a diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, cáncer e infertilidad. Consecuencias médicas graves que merecen un abordaje integral, no un sermón.
Para responder a esta realidad, Esperantra organiza el 9 de agosto un evento gratuito en el Hotel Los Delfines de Lima: charlas médicas, chequeos de salud y talleres comunitarios bajo el lema 'No solo es una cuestión de peso'. Es un acto de sensibilización, pero también de resistencia. Ruiz de Castilla es clara en lo que se necesita: políticas públicas, empatía y ciencia. Hoy, acceder a un tratamiento completo para la obesidad es un privilegio en Perú. Eso, dicen, tiene que cambiar.
En Perú, más de siete de cada diez adultos cargan con exceso de peso. Pero el número en la balanza no es lo que preocupa a los médicos y activistas que luchan por cambiar cómo se entiende la obesidad en el país. Lo que les quita el sueño es algo más profundo: la creencia generalizada de que la obesidad es un fracaso personal, una cuestión de disciplina fallida o glotonería, cuando en realidad es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial que requiere atención médica seria.
La Organización Mundial de la Salud reconoce la obesidad como tal desde hace años. Pero en las calles, en las consultas, en las conversaciones de sobremesa, persiste una narrativa diferente. El Dr. Gustavo Saravia, cardiólogo y exdirector de la Asociación Peruana de Estudios de la Obesidad y Ateroesclerosis, lo resume con claridad: creemos que es culpa del paciente. Que bastaría comer menos o moverse más. Esa simplificación no solo es falsa, sino que causa daño real. Alimenta el estigma. Retrasa los diagnósticos. Cierra las puertas a los tratamientos que la gente necesita.
Karla Ruiz de Castilla dirige Esperantra, una asociación de personas que viven con obesidad. Desde su perspectiva, el problema tiene un nombre: la vergüenza pesa más que los kilos. Muchas personas no piden ayuda porque no saben que necesitan atención médica, o porque el miedo al juicio las paraliza. El estigma se convierte en una barrera más alta que cualquier otra. Y mientras tanto, la obesidad sigue vinculada directamente a diabetes tipo 2, hipertensión, apnea del sueño, enfermedades cardiovasculares, cáncer e infertilidad. Son consecuencias médicas graves que merecen un abordaje integral, no un sermón sobre fuerza de voluntad.
El Dr. Saravia insiste en un punto que muchos pasan por alto: reducir la obesidad a un número en la balanza es un error fundamental. Hay pacientes con peso considerado normal que presentan acumulación de grasa visceral y alteraciones metabólicas profundas. La enfermedad no se ve siempre de la misma manera. No se puede diagnosticar con una mirada. Requiere ciencia, evaluación cuidadosa, comprensión de factores genéticos, hormonales, metabólicos y psicológicos que están fuera del control de la voluntad individual.
La comparación que hace Saravia es contundente: decirle a una persona con obesidad que se esfuerce más es tan absurdo como pedirle a un diabético que controle su azúcar solo con determinación. Ambas son enfermedades. Ambas requieren intervención médica. Pero una recibe tratamiento y la otra, juicio.
Esperantra ha organizado un evento para el 9 de agosto en el Hotel Los Delfines, a partir de las 2:30 p.m. Se llama "No solo es una cuestión de peso: la obesidad se ve de distintas maneras". Es gratuito. Habrá charlas médicas, chequeos de salud, espacios educativos y talleres para construir comunidad entre personas que enfrentan esta condición. Es un acto de sensibilización, pero también de resistencia contra la narrativa que culpa al paciente.
Ruiz de Castilla es clara en lo que se necesita: políticas públicas, empatía y ciencia. Hoy, acceder a un tratamiento completo para la obesidad es un privilegio en Perú, no un derecho. Eso tiene que cambiar. El mensaje final es simple pero radical: la obesidad no es una elección. Es una enfermedad. Y como sociedad, el paso siguiente no es juzgar más, sino acompañar.
Citas Notables
El gran problema es que todavía creemos que la obesidad es culpa del paciente. Que basta con comer menos o hacer más ejercicio. Pero no es así. Es una enfermedad compleja y debe ser abordada como tal— Dr. Gustavo Saravia, cardiólogo y exdirector de la Asociación Peruana de Estudios de la Obesidad y Ateroesclerosis
El estigma pesa más que los kilos. Muchas personas tienen vergüenza de pedir ayuda o no saben que necesitan atención médica— Karla Ruiz de Castilla, directora de Esperantra
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué crees que en Perú persiste la idea de que la obesidad es culpa del paciente, cuando la OMS ya la reconoce como enfermedad?
Porque es más fácil culpar que entender. La gente ve a alguien con peso y piensa que es por comer demasiado. No ve los factores genéticos, hormonales, metabólicos. No ve la enfermedad. Ve un fracaso moral.
¿Cuál es el daño real de ese estigma?
Retrasa diagnósticos. Impide que las personas busquen ayuda. Muchas sienten vergüenza de entrar a una consulta. Y mientras tanto, la obesidad sigue conectada a diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer. Son consecuencias graves que se podrían tratar si no fuera por la vergüenza.
El Dr. Saravia menciona que hay personas con peso normal que tienen problemas metabólicos graves. ¿Eso significa que el peso no es el indicador?
Exacto. La obesidad no se ve siempre igual. No puedes diagnosticarla mirando. Requiere evaluación médica real. Reducirla a un número en la balanza es un error que deja a mucha gente sin tratamiento.
¿Qué espera lograr Esperantra con el evento del 9 de agosto?
Cambiar la conversación. Mostrar que la obesidad es una enfermedad que requiere atención integral, no juicio. Crear comunidad entre personas que la viven. Y presionar por políticas públicas que hagan el tratamiento accesible, no un privilegio.
¿Cuál es el obstáculo más grande para que eso suceda?
La mentalidad. Mientras la sociedad siga viendo la obesidad como un fracaso personal, los pacientes seguirán siendo juzgados en lugar de acompañados. Y eso mata más que los kilos.