Especialista UACh aborda desafíos clave en salud masculina y prevención de cánceres

La prevención permite detectar enfermedades a tiempo, tratarlas oportunamente y vivir mejor
Córdova resume el propósito central de su llamado a transformar la cultura de salud masculina en el sur de Chile.

En Osorno, un urólogo de la Universidad Austral contempla un cambio cultural que avanza con lentitud pero con firmeza: los hombres comienzan a reconocer que cuidar el cuerpo no es señal de debilidad, sino de sabiduría. Juan Ignacio Córdova lleva años desmontando el mito de la fortaleza silenciosa que ha costado vidas, recordando que el cáncer testicular acecha a los jóvenes y el de próstata se mueve sin hacer ruido entre los mayores. Su mensaje es antiguo en su esencia y urgente en su forma: la prevención no espera, y el tiempo perdido rara vez se recupera.

  • Décadas de cultura masculina que rechazó la consulta médica han dejado una herencia peligrosa: hombres que llegan al médico cuando la enfermedad ya cerró varias puertas.
  • El cáncer testicular crece rápido y sin aviso entre los 15 y 40 años, pero un autoexamen mensual en la ducha puede ser la diferencia entre curación y tragedia.
  • El cáncer de próstata es más silencioso aún: no duele, no avisa, y cuando aparecen síntomas muchas veces el margen de acción ya se ha reducido drásticamente.
  • Un simple análisis de sangre a partir de los 45 años —o desde los 40 con antecedentes familiares— puede detectar a tiempo lo que el cuerpo no comunica por sí solo.
  • Córdova amplía el horizonte: tabaco, diabetes sin control, sedentarismo y obesidad erosionan la salud sexual y general, conectando los hábitos cotidianos con consecuencias profundas.
  • El llamado del especialista es cultural antes que clínico: que los hombres del sur de Chile aprendan a entrar a un consultorio sin esperar que el dolor los empuje.

Juan Ignacio Córdova, urólogo y académico del Instituto de Ciencias Clínicas de la Universidad Austral de Chile en Osorno, observa desde su consultorio un cambio que tardó décadas en llegar: los hombres están comenzando a cuidarse antes de que el cuerpo los obligue. Durante mucho tiempo, la cultura masculina asoció la consulta médica con debilidad, una idea que resultó más dañina que cualquier enfermedad. Hoy llegan pacientes más jóvenes y más conscientes, aunque los mitos no han desaparecido del todo. Muchos siguen esperando demasiado, y cuando finalmente consultan, las opciones ya se han reducido.

Entre los hombres jóvenes, el cáncer testicular es la amenaza más inmediata: el tumor más frecuente entre los 15 y 40 años, una edad en que la enfermedad parece cosa ajena. Crece rápido, pero si se detecta a tiempo los índices de curación son altos. Córdova insiste en una herramienta simple: el autoexamen mensual durante la ducha, cuando el escroto está relajado. Una dureza inusual, como una piedra, debe motivar consulta inmediata. La mayoría de los tumores testiculares, explica, se descubren así.

El cáncer de próstata plantea un desafío distinto: su silencio. No produce síntomas en sus fases iniciales, y el hombre puede vivir años sin saberlo. Por eso Córdova recomienda iniciar chequeos preventivos entre los 45 y 50 años —o desde los 40 con antecedentes familiares— mediante un análisis de sangre que mide el antígeno prostático. Sin dolor, sin invasión, solo información a tiempo.

Más allá de estos dos cánceres, el especialista subraya que la salud masculina es integral. Las infecciones de transmisión sexual pueden pasar desapercibidas con consecuencias graves, y hábitos como fumar, el sedentarismo, la obesidad o la diabetes sin control deterioran tanto la función sexual como la salud general. El objetivo de Córdova es, en el fondo, cultural: que los hombres del sur de Chile aprendan a prevenir antes de que sea demasiado tarde, entendiendo que un chequeo no es un signo de fragilidad, sino el acto más inteligente que pueden hacer por sí mismos.

Juan Ignacio Córdova, urólogo y académico del Instituto de Ciencias Clínicas de la Facultad de Medicina de la Universidad Austral de Chile en Osorno, se sienta frente a una realidad que ha estado cambiando lentamente pero de manera sostenida: los hombres están comenzando a cuidar su salud antes de que el cuerpo les grite que algo anda mal. No siempre fue así. Durante décadas, la cultura masculina rechazó las consultas médicas preventivas, considerándolas incompatibles con una idea de fortaleza que, en retrospectiva, resultó ser más peligrosa que cualquier otra cosa. Pero algo se está moviendo. Córdova lo ve en su consultorio: pacientes más jóvenes, más conscientes, más dispuestos a programar chequeos sin esperar a que el dolor los obligue.

Sin embargo, los mitos persisten. Muchos hombres aún llegan a la clínica cuando la enfermedad ya ha avanzado considerablemente, cuando las opciones de tratamiento se han reducido y las probabilidades de recuperación se han oscurecido. Córdova ha dedicado tiempo a desmantelar estas creencias falsas, a explicar que la prevención no es debilidad sino inteligencia. "Durante mucho tiempo existió la idea de que el hombre debía ser fuerte y no acudir al médico. Afortunadamente eso ha ido cambiando y vemos cada vez más hombres preocupados de su salud y consultando a edades más tempranas. Sin embargo, todavía hay quienes esperan demasiado y llegan cuando las enfermedades ya están avanzadas", señala el especialista.

Entre los hombres jóvenes del sur de Chile, el cáncer testicular representa la amenaza más inmediata. Es el tumor más frecuente en varones entre 15 y 40 años, una edad en la que muchos creen que la enfermedad es cosa de otros, de gente mayor. Pero el cáncer testicular no respeta esa ilusión. Lo que lo hace particularmente traidor es su velocidad: crece rápidamente. Lo que lo hace particularmente esperanzador es que, si se detecta a tiempo, los índices de curación son elevados. Córdova insiste en una práctica simple que puede marcar la diferencia: el autoexamen testicular mensual, realizado durante la ducha cuando el escroto está relajado y es más fácil palpar la zona. Si se percibe una dureza, como una piedra, la consulta debe ser inmediata. "La mayoría de los tumores testiculares se detectan gracias a la autoexploración", explica el médico.

El cáncer de próstata presenta un desafío diferente. Es el tumor urológico más común en adultos mayores, pero su característica más peligrosa es su silencio. Durante sus fases iniciales, no produce síntomas evidentes. El hombre puede vivir años sin saber que algo está creciendo en su interior. Por eso Córdova enfatiza en comenzar los chequeos preventivos entre los 45 y 50 años, o a los 40 si hay antecedentes familiares directos. El proceso es simple: un análisis de sangre que mide el antígeno prostático, una proteína producida por la próstata. No hay dolor, no hay invasión, solo información. "No hay que esperar a tener molestias para consultar, porque el cáncer de próstata suele ser silencioso y cuando aparecen síntomas muchas veces ya está avanzado", advierte.

Más allá de estos dos cánceres, Córdova amplía la mirada hacia una salud masculina integral. Los hombres sexualmente activos deben someterse a evaluaciones periódicas para detectar infecciones de transmisión sexual: VIH, sífilis y otras patologías que pueden pasar desapercibidas pero que tienen consecuencias graves si no se tratan. Y subyacente a todo esto está el reconocimiento de que la salud sexual no existe en un vacío. Está conectada directamente con los hábitos cotidianos: fumar daña la función sexual y aumenta el riesgo de enfermedad. La diabetes sin control médico adecuado hace lo mismo. La falta de ejercicio físico y el exceso de peso corporal erosionan tanto la capacidad sexual como la resistencia general del cuerpo.

El objetivo final de Córdova es cultural, no solo médico. Quiere un mundo donde los hombres entren a un consultorio no porque algo duele sino porque saben que la prevención es el mejor tratamiento que existe. Quiere que rompan los mitos que los mantienen alejados de los centros de salud, que comiencen sus chequeos desde jóvenes, que entiendan que la detección temprana no es un lujo sino una necesidad. "Queremos que los hombres rompan los mitos y comiencen sus chequeos desde jóvenes. La prevención permite detectar enfermedades a tiempo, tratarlas oportunamente y vivir mejor", dice al cerrar su análisis. Es un llamado simple pero radical: que los hombres del sur de Chile aprendan a cuidarse antes de que sea demasiado tarde.

Durante mucho tiempo existió la idea de que el hombre debía ser fuerte y no acudir al médico. Afortunadamente eso ha ido cambiando y vemos cada vez más hombres preocupados de su salud y consultando a edades más tempranas.
— Dr. Juan Ignacio Córdova
La mayoría de los tumores testiculares se detectan gracias a la autoexploración
— Dr. Juan Ignacio Córdova
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Por qué cree que los hombres han sido históricamente tan reacios a las consultas médicas preventivas?

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Hay una construcción cultural muy profunda sobre qué significa ser hombre: la idea de que la fortaleza implica no necesitar ayuda, no mostrar vulnerabilidad. Ir al médico, en esa lógica, era admitir debilidad. Pero eso ha ido cambiando, especialmente en generaciones más jóvenes.

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¿Qué hace que el cáncer testicular sea tan peligroso en hombres jóvenes?

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No es que sea más agresivo que otros cánceres. Lo peligroso es la ignorancia. Muchos jóvenes no saben que existe, no saben cómo detectarlo, y cuando finalmente consultan, a veces ya ha avanzado. Pero si se detecta temprano mediante autoexamen, las posibilidades de curación son muy altas.

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¿Por qué el cáncer de próstata es tan silencioso?

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Crece sin producir síntomas durante años. Un hombre puede tener cáncer de próstata y sentirse perfectamente bien. Por eso el análisis de sangre es tan importante: es la única forma de saber qué está pasando adentro antes de que el cuerpo grite pidiendo ayuda.

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¿Cuál es la conexión entre hábitos cotidianos y salud sexual?

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La salud sexual no es aislada. Si fumas, tu circulación se ve afectada. Si tienes diabetes sin control, tu capacidad de respuesta sexual disminuye. Si no haces ejercicio, tu energía general cae. Todo está conectado.

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¿Cuál es el cambio cultural que realmente necesita ocurrir?

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Que los hombres entiendan que la prevención no es debilidad sino inteligencia. Que vayan al médico antes de que algo duela, no después. Que rompan la idea de que solo los enfermos van al consultorio. Los sanos también deben ir, precisamente para mantenerse así.

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