Cada invierno, los virus respiratorios encuentran aliados involuntarios en los hábitos cotidianos de las personas: la oficina sin ventilación, la reunión a pesar del malestar, las manos que no se lavan. Camila Gatica, especialista del CFT Santo Tomás Talca, recuerda que las medidas más eficaces no son nuevas ni complejas, sino que exigen algo más difícil: la voluntad de practicarlas. En una temporada que golpea con especial dureza a niños y adultos mayores, la prevención sigue siendo un acto tanto individual como profundamente comunitario.