Durante una década, España ha transformado la hepatitis C de condena silenciosa a enfermedad curable, tratando a casi 172.000 personas con antivirales que hace poco parecían milagrosos. Ahora, en la recta final hacia la eliminación del virus como problema de salud pública, el país enfrenta el desafío más humano de todos: encontrar a quienes viven con el virus sin saberlo, a menudo en los márgenes del sistema. La distancia entre estar cerca de la meta y cruzarla la miden, hoy, no los medicamentos ni los hospitales, sino la capacidad colectiva de llegar a quienes el sistema ha dejado atrás.
España en la recta final para eliminar la hepatitis C como problema de salud pública
Miles de pacientes han sido curados evitando complicaciones graves como cirrosis, hepatocarcinoma y necesidad de trasplante hepático.