En la era de la cuantificación del yo, miles de personas han convertido el sueño —ese territorio íntimo e involuntario— en un proyecto de rendimiento medido por algoritmos. La tendencia llamada 'sleepmaxxing' revela una paradoja moderna: la ansiedad por descansar mejor puede, ella misma, impedir el descanso. Mientras los expertos advierten que los smartwatches ofrecen estimaciones, no diagnósticos, la pregunta de fondo no es técnica sino filosófica: ¿hasta dónde debe llegar la vigilancia de uno mismo?