A casi un millón y medio de kilómetros de la Tierra, un telescopio de rayos X ha completado uno de los inventarios más ambiciosos jamás emprendidos por la ciencia humana. El eROSITA, fruto de la colaboración ruso-alemana, ha catalogado casi dos millones de fuentes de alta energía —principalmente agujeros negros supermasivos en el corazón de galaxias lejanas— duplicando de un solo golpe todo lo que la astronomía conocía del universo extremo. Este catálogo, llamado DR2, no es solo un recuento: es una nueva ventana desde la cual la humanidad puede contemplar cómo la materia oscura, la energía osc