Era Trump: empresas peruanas que triunfan en Estados Unidos

Cuando vendes lujo, las crisis pocas veces te alcanzan
Reflexión sobre por qué empresas peruanas de alto valor apuestan por el mercado estadounidense a largo plazo.

Mientras Washington redefine sus prioridades comerciales bajo la segunda administración Trump, un grupo de empresas peruanas lleva años construyendo raíces silenciosas en el mercado estadounidense. Desde plantas cementeras en California hasta restaurantes que evocan Lima en Miami, el capital andino ha aprendido a prosperar en uno de los mercados más exigentes del mundo. Su presencia no es accidental: responde a una lectura estratégica del tamaño, la riqueza y la estabilidad relativa del consumidor norteamericano.

  • Unacem apostó 317 millones de dólares por una planta en California y ya cosecha crecimientos superiores al 96% en despachos de cemento, convirtiendo una adquisición audaz en una operación de alto rendimiento.
  • Belcorp y Yanbal compiten en el exigente mercado de belleza estadounidense con modelos de venta directa y centros de I+D propios, mientras Grupo Inca lleva la alpaca y la vicuña a más de once aeropuertos del mundo con la mira puesta en nuevas terminales norteamericanas.
  • Gastón Acurio expande la gastronomía peruana con marcas como La Mar, Tanta y Jarana, cuyo más reciente restaurante en Miami-Dade convierte 630 metros cuadrados en una declaración cultural y comercial.
  • Camposol y el sector agroexportador sostienen el flujo de espárragos, paltas y arándanos hacia Estados Unidos, recordando que la presencia peruana en ese mercado va mucho más allá de las marcas de lujo.
  • Con la política comercial de Trump aún tomando forma, estas empresas se posicionan como termómetro de cómo el capital latinoamericano navega —y resiste— los vaivenes del entorno económico norteamericano.

Con Donald Trump de regreso en la Casa Blanca, la relación comercial entre Perú y Estados Unidos vuelve a estar bajo la lupa. Pero mientras los titulares se centran en la política, varias empresas peruanas llevan años consolidando operaciones en territorio norteamericano con resultados concretos.

El caso más contundente es el de Unacem. En agosto de 2023, la cementera peruana invirtió 317 millones de dólares para adquirir una planta en Tehachapi, California, sumándola a su filial Drake Cement en Arizona. Los resultados no tardaron: en el segundo y tercer trimestre de 2024, los despachos de cemento crecieron 96.4% y 105.7% respectivamente frente al año anterior, con la nueva planta aportando 163,000 toneladas solo en el tercer trimestre.

En el sector de belleza, Belcorp —dueña de L'Bel, Ésika y Cyzone— opera en Estados Unidos desde 2005 con su línea de lujo de origen francés. Yanbal llegó en 2016 con joyería y bisutería de alta gama, y mantiene un centro de investigación en Fort Lauderdale donde desarrolla productos exclusivos. Ambas empresas han construido su estrategia sobre la venta directa y el modelo multinivel.

Grupo Inca, con su marca Kuna de prendas de alpaca y vicuña, apunta a consumidores que buscan exclusividad. Presente en más de once aeropuertos mundiales, la empresa planea ampliar su acceso a terminales estadounidenses, potenciar su comercio electrónico y fortalecer alianzas mayoristas. Su gerente general destacó que el mercado norteamericano, por su tamaño y poder adquisitivo, sigue siendo un destino estratégico prioritario.

La gastronomía peruana también tiene su embajador: Gastón Acurio ha llevado marcas como La Mar, Tanta y Jarana a Estados Unidos. El restaurante Jarana, abierto recientemente en Aventura, Florida, ocupa unos 630 metros cuadrados decorados con elementos que evocan la herencia cultural peruana.

A estas operaciones se suma Camposol, que mantiene oficinas comerciales en Estados Unidos como parte de su red de exportación de espárragos, paltas, mangos, arándanos y otros productos agrícolas. En conjunto, estas empresas demuestran que el capital peruano ha encontrado múltiples caminos —desde la manufactura pesada hasta el lujo y la gastronomía— para prosperar en uno de los mercados más competitivos del mundo.

Con Donald Trump nuevamente en la Casa Blanca, el panorama comercial entre Perú y Estados Unidos cobra renovada relevancia. Mientras la política norteamericana acapara titulares, un conjunto de empresas peruanas continúa expandiendo sus operaciones en territorio estadounidense, apostando por un mercado que sigue siendo uno de los principales socios comerciales del país andino.

La historia más visible de esta expansión pertenece a Unión Andina de Cementos, Unacem, que en agosto de 2023 desembolsó 317 millones de dólares para adquirir una planta de producción en Tehachapi, California. La compra no fue meramente simbólica. En los trimestres segundo y tercero de 2024, la operación norteamericana de Unacem registró crecimientos en despachos de cemento de 96.4% y 105.7% respectivamente, comparados con los mismos períodos del año anterior. Solo durante el tercer trimestre, la planta recién incorporada en Tehachapi contribuyó con 163,000 toneladas de cemento a la operación total. Esta adquisición se sumó a Drake Cement, la filial que la empresa ya mantenía en Arizona, consolidando así una presencia bicéfala en la costa oeste estadounidense.

Más allá de la industria pesada, el sector de belleza y moda ha sido terreno fértil para la inversión peruana. Belcorp, propietaria de marcas como L'Bel, Ésika y Cyzone, ingresó al mercado estadounidense en 2005 con L'Bel, su línea de lujo que comercializa productos de cuidado de piel con fórmulas de origen francés, maquillajes y fragancias. Yanbal, por su parte, comenzó operaciones en 2016 bajo la marca Yanbal-USA, enfocándose en joyería y bisutería de alta gama. Ambas empresas han construido sus estrategias sobre el modelo de venta directa y multinivel. Yanbal mantiene un centro de investigación y desarrollo en Fort Lauderdale, Florida, donde se formulan y prueban productos exclusivos para la marca.

Grupo Inca, dueño de la marca Kuna, también ha establecido presencia estadounidense. Alejandro Olazábal, gerente general de Incalpaca, explicó que la empresa se enfoca en expandir el travel retail en aeropuertos, potenciar plataformas de comercio electrónico y fortalecer alianzas con distribuidores mayoristas. Actualmente, Kuna está presente en más de once aeropuertos a nivel mundial e iniciará conversaciones para acceder a más terminales en Estados Unidos. Olazábal subrayó que el mercado norteamericano permanece como destino estratégico debido al tamaño de su población y capacidad adquisitiva. Al comercializar prendas de alpaca y vicuña dirigidas a consumidores que buscan exclusividad y lujo, la empresa opera en segmentos que históricamente resisten mejor las crisis económicas. Además, la proximidad geográfica y los beneficios tributarios disponibles hacen que la inversión sea particularmente atractiva.

La gastronomía peruana también ha encontrado su espacio en el mercado estadounidense, principalmente a través de Gastón Acurio. Su empresa, Acurio International, ha llevado marcas como La Mar, Tanta y Jarana a territorio norteamericano. Jarana, ubicada en Aventura en el condado de Miami-Dade, Florida, representa el proyecto más reciente de esta expansión. Con una superficie de aproximadamente 630 metros cuadrados, el restaurante está decorado con elementos tradicionales que evocan la herencia cultural peruana.

Fuera de estos casos emblemáticos, Camposol, el conglomerado agroindustrial peruano, mantiene oficinas comerciales en Estados Unidos como parte de su operación de exportación global. El país norteamericano es comprador regular de productos peruanos como espárragos, paltas, mangos, uvas, arándanos, pimientos y alcachofas. Estas empresas, en conjunto, ilustran cómo el capital peruano ha encontrado múltiples vías para prosperar en el mercado estadounidense, desde la manufactura pesada hasta el comercio de lujo, pasando por la gastronomía y la agricultura. A medida que la administración Trump define su política comercial, estas operaciones seguirán siendo un indicador de cómo las empresas latinoamericanas navegan el entorno económico norteamericano.

Estados Unidos siempre será un mercado importante por el tamaño de su población y capacidad adquisitiva. Al vender prendas de alpaca y vicuña, apuntamos a clientes que buscan exclusividad y lujo, y esos mercados muy pocas veces son afectados por las crisis.
— Alejandro Olazábal, gerente general de Incalpaca
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué ahora? ¿Qué hace que empresas peruanas inviertan tan fuertemente en Estados Unidos precisamente en este momento?

Model

No es exactamente ahora. Belcorp llegó en 2005, Yanbal en 2016. Lo que sí es nuevo es la escala. Unacem gastó 317 millones de dólares en una sola planta hace poco más de un año. Eso sugiere que ven oportunidad, no miedo.

Inventor

¿Y qué ven exactamente? ¿Es solo el tamaño del mercado?

Model

Parcialmente. Pero Olazábal lo dijo bien: la cercanía geográfica importa, los beneficios tributarios importan, y hay algo más. Cuando vendes alpaca o cemento, no compites en precio con China. Compites en calidad, en exclusividad. Esos mercados no se desmoronan con cada crisis.

Inventor

Entonces, ¿la estrategia es diferente para cada sector?

Model

Completamente. Unacem es infraestructura, necesita volumen. Kuna es lujo, necesita presencia en los lugares correctos. Belcorp es venta directa, necesita red. Gastón Acurio es experiencia. Cada uno encontró su nicho.

Inventor

¿Qué pasa si Trump cierra las puertas? ¿Estos negocios colapsan?

Model

Algunos son más vulnerables que otros. Los productos agrícolas de Camposol dependen de acceso. Pero Belcorp y Yanbal venden a través de redes de distribuidores locales. Unacem produce localmente. No es lo mismo que importar.

Inventor

Entonces, ¿estas empresas ya están blindadas contra lo que venga?

Model

No del todo. Pero han invertido en raíces. Eso es diferente a tener un almacén de importación. Eso da cierta estabilidad.

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