Cada temporada de lluvias, entre mayo y octubre, millones de mexicanos enfrentan las tormentas eléctricas armados más de mitos que de certezas. El Centro Nacional de Prevención de Desastres y el Servicio Meteorológico Nacional han tomado la palabra para devolver la calma donde el rumor ha sembrado pánico: la protección ante los rayos no es magia ni instinto, sino conocimiento aplicado. En la diferencia entre creer que el agua 'atrae' los rayos y entender que las tuberías metálicas los conducen puede estar, literalmente, la vida.