Endocrinóloga desmiente mitos del hipotiroidismo y enfatiza adherencia al tratamiento

El bienestar es precisamente el resultado de la terapia, por lo que debe mantenerse
La endocrinóloga advierte sobre el error crítico de suspender medicamentos cuando los pacientes comienzan a sentirse mejor.

En Chile, donde más del 2% de la población convive con hipotiroidismo clínico, la endocrinóloga Claudia Munizaga ha emprendido una tarea tan antigua como la medicina misma: separar el conocimiento de la creencia. Frente a mitos que van desde la culpa de la tiroides en el sobrepeso hasta dietas sin gluten sin respaldo científico, la especialista recuerda que un diagnóstico certero exige mirar al paciente entero, no solo un número en un laboratorio. La adherencia al tratamiento, advierte, no es opcional: el bienestar que el paciente siente es el tratamiento mismo.

  • Más de uno de cada cinco chilenos podría tener hipotiroidismo subclínico, pero los mitos que rodean a la enfermedad siguen generando diagnósticos erróneos y tratamientos innecesarios.
  • El mito más extendido —que la tiroides es la culpable del sobrepeso— lleva a pacientes a ignorar otras causas reales: en casos severos, el aumento de peso es edema, no grasa acumulada.
  • Resultados alterados de TSH alarman a miles de personas, pero el estrés, el mal sueño o suplementos de biotina pueden distorsionar el examen; repetirlo suele ser suficiente para aclarar el panorama.
  • Dietas sin gluten y la eliminación del brócoli circulan en internet como remedios tiroideos, pero la Dra. Munizaga es tajante: en Chile no hay déficit de yodo y estas restricciones carecen de evidencia científica.
  • El error más grave en el tratamiento ocurre cuando el paciente se siente bien y abandona el medicamento, sin comprender que ese bienestar es, precisamente, el resultado de tomarlo.

En Chile, el hipotiroidismo afecta de forma clínica evidente a más del 2% de la población, y se sospecha su presencia subclínica en cerca de uno de cada cinco habitantes. A pesar del aumento sostenido en consultas y diagnósticos tiroideos, persisten creencias erróneas que distorsionan la comprensión de una enfermedad que regula prácticamente todas las funciones del organismo.

La Dra. Claudia Munizaga, endocrinóloga del Hospital Clínico San Borja Arriarán, ha dedicado esfuerzos a desmontar estos mitos. El más arraigado es la asociación automática entre hipotiroidismo y aumento de peso: cuando el peso sube en casos severos, la causa principal es la retención de líquidos, no la acumulación de grasa. Atribuir cambios corporales a la tiroides cuando otras causas están en juego retrasa diagnósticos precisos.

Otro equívoco frecuente involucra los exámenes de laboratorio. Una alteración en los niveles de TSH no equivale automáticamente a enfermedad tiroidea, pues factores como el estrés, la falta de sueño, el alcohol o suplementos de biotina pueden modificar temporalmente los resultados. En muchos casos, repetir el examen basta para obtener una lectura más confiable.

También circulan en internet recomendaciones de dietas sin gluten o sin brócoli para pacientes tiroideos. La especialista es clara: estas restricciones tendrían sentido en países con déficit de yodo, pero Chile no enfrenta ese problema y no existe evidencia científica que las respalde. Respecto a los nódulos tiroideos, el 90% resultan benignos, y en cánceres de pequeño tamaño la vigilancia activa puede ser una alternativa válida a la cirugía inmediata.

La Dra. Munizaga identifica síntomas que sí justifican consulta médica: desánimo y cansancio persistentes sin otra explicación, edemas, ojos inflamados, frecuencia cardíaca disminuida, alteraciones intestinales e intolerancia severa al frío. El seguimiento es especialmente crítico en embarazadas, niños con problemas de crecimiento y mujeres en perimenopausia.

Finalmente, la adherencia al tratamiento es determinante. Suspender el medicamento al sentirse bien es un error grave: ese bienestar es el resultado de la terapia, no una señal de que puede abandonarse. En cuanto al horario de administración, lo esencial no es tomarlo de noche, sino respetar cuatro horas de ayuno para garantizar su correcta absorción, adaptando ese requisito a la rutina de cada paciente.

En Chile, el hipotiroidismo afecta a más del 2% de la población de forma clínica evidente, mientras que se sospecha su presencia subclínica en aproximadamente uno de cada cinco habitantes. A pesar de que las consultas y diagnósticos relacionados con problemas tiroideos han aumentado sostenidamente, persisten creencias erróneas que distorsionan la comprensión de esta enfermedad, que funciona como el motor metabólico del organismo, regulando prácticamente todas sus funciones.

La Dra. Claudia Munizaga, endocrinóloga del Hospital Clínico San Borja Arriarán, ha dedicado esfuerzos a desmontar estas interpretaciones incorrectas. Uno de los equívocos más arraigados es la asociación automática entre hipotiroidismo y aumento de peso. Según la especialista, cuando el peso sube en casos severos, la causa principal no es la acumulación de grasa sino la retención de líquidos y edema. Aunque la enfermedad puede afectar el metabolismo, no es responsable del sobrepeso generalizado como comúnmente se cree. Esta distinción es importante porque lleva a pacientes a atribuir cambios corporales a la tiroides cuando otras causas pueden estar en juego.

Otro mito frecuente gira en torno a la interpretación de los exámenes de laboratorio. Una alteración en los niveles de TSH, la hormona estimulante de la tiroides, no equivale automáticamente a enfermedad tiroidea. Factores cotidianos como el estrés, la privación de sueño, el consumo de alcohol, ciertos medicamentos e incluso suplementos de biotina pueden modificar temporalmente estos resultados. La Dra. Munizaga enfatiza que en muchos casos basta con repetir el examen para obtener una lectura más precisa. Esta aclaración es crucial para evitar diagnósticos prematuros o tratamientos innecesarios.

También circula la creencia de que pacientes con hipotiroidismo deben adoptar dietas libres de gluten o eliminar verduras como el brócoli, recomendaciones que abundan en internet. La especialista es clara: estas restricciones tendrían sentido en países con déficit de yodo, pero Chile no enfrenta ese problema. No existe evidencia científica de que estas prácticas prevengan hipotiroidismo en la población chilena. Asimismo, el hallazgo de nódulos tiroideos, aunque puede generar preocupación por la posibilidad de cáncer, es sumamente frecuente. El 90% de estos nódulos resultan ser benignos, y en los casos de cáncer de pequeño tamaño, la vigilancia activa puede ser una alternativa a la cirugía inmediata. El cáncer de tiroides está cubierto por el sistema GES, lo que facilita el acceso al tratamiento.

Un error diagnóstico común es atribuir de manera exclusiva el estrés, el desánimo o el cansancio a problemas tiroideos. Un diagnóstico certero requiere evaluar tanto la clínica del paciente como los resultados de laboratorio en conjunto. La Dra. Munizaga identifica síntomas que sí justifican una consulta médica: desánimo sostenido y cansancio persistente sin otra explicación aparente; presencia de edemas u ojos inflamados; disminución de la frecuencia cardíaca; alteraciones notables en el tránsito intestinal e intolerancia severa al frío. El seguimiento médico riguroso resulta especialmente vital en embarazadas, niños con problemas de crecimiento, pacientes con dificultades de fertilidad y mujeres en etapa de perimenopausia.

Para que el tratamiento del hipotiroidismo sea efectivo, la disciplina del paciente es fundamental. La especialista advierte sobre dos aspectos críticos de la adherencia terapéutica. El primero es un error grave: suspender el medicamento cuando el paciente comienza a sentirse bien. El bienestar es precisamente el resultado de la terapia, por lo que debe mantenerse de forma continua según las indicaciones médicas. El segundo aspecto se refiere al momento de la administración: existe un mito de que es mejor tomar el medicamento por la noche. Lo clínicamente relevante es que el fármaco requiere estrictamente cuatro horas de ayuno para su correcta absorción, un requisito que debe adaptarse de manera viable a la rutina de cada persona. Esta flexibilidad permite que los pacientes encuentren un horario sostenible que garantice la absorción adecuada del medicamento.

El alza de peso es uno de los grandes mitos asociados al hipotiroidismo. En los casos severos, el peso aumenta principalmente por edema o acumulación de líquido y no por grasa.
— Dra. Claudia Munizaga, endocrinóloga
Lo clínicamente relevante es que el fármaco requiere estrictamente 4 horas de ayuno para su correcta absorción, lo cual debe adecuarse de forma viable a la rutina de cada persona.
— Dra. Claudia Munizaga
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué persisten tantos mitos sobre el hipotiroidismo si es una enfermedad tan común?

Model

Creo que es porque los síntomas son vagos y se solapan con muchas otras cosas: cansancio, cambios de peso, desánimo. La gente busca una explicación única, y la tiroides se convierte en el culpable fácil. Además, internet amplifica estas creencias sin filtro científico.

Inventor

¿Entonces el aumento de peso no tiene nada que ver con la tiroides?

Model

No es que no tenga nada que ver. En casos severos sí afecta, pero principalmente por retención de líquidos, no por grasa. Es una diferencia crucial porque cambia completamente el enfoque del tratamiento.

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¿Qué pasa si alguien deja de tomar su medicamento porque se siente mejor?

Model

Eso es un error grave. El bienestar que sienten es el resultado del medicamento funcionando. Suspenderlo es como apagar el motor esperando que el auto siga andando.

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¿Y el horario de tomar el medicamento importa realmente?

Model

Lo que importa es el ayuno de cuatro horas. Puede ser a cualquier hora del día, siempre que se respete ese tiempo sin alimentos. La flexibilidad es importante para que la gente pueda mantener la adherencia.

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¿Cuándo debería alguien realmente preocuparse y consultar a un médico?

Model

Cuando hay síntomas sostenidos sin otra explicación: cansancio persistente, desánimo que no cede, hinchazón, o cambios notables en el ritmo cardíaco. Pero eso debe evaluarse junto con exámenes, no solo por síntomas.

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