Empresas captan US$40.000M en financiamiento tras acuerdo EE.UU.-Irán

Los mercados están absolutamente abiertos
Refleja el sentimiento de los inversores tras el acuerdo EE.UU.-Irán y las condiciones favorables del mercado de crédito.

En un instante de claridad geopolítica, el acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz abrió una ventana de oportunidad que las grandes corporaciones estadounidenses no tardaron en aprovechar. El lunes, más de 40.000 millones de dólares en financiamiento fluyeron hacia los mercados de crédito, impulsados por la caída del petróleo, el alza bursátil y la expectativa de tasas de interés más bajas. Es la historia de cómo la distensión entre naciones puede transformarse, casi de inmediato, en capital circulando por las arterias de la economía global.

  • Las empresas sintieron que el tiempo se agotaba: la reunión de la Fed, un feriado nacional y el desfile de los Knicks comprimían la semana en una sola jornada útil para emitir deuda.
  • Nvidia encabezó una avalancha de emisiones en el mercado de grado de inversión, mientras Qnity Electronics presentaba una de las mayores ofertas en préstamos apalancados del año.
  • Los inversores, cargados de efectivo y hambrientos de rentabilidad, respondieron con una demanda que mantuvo los diferenciales de crédito cerca de mínimos históricos pese a meses de tensión geopolítica.
  • Operaciones vinculadas a adquisiciones —como los préstamos para LS Power y Stonepeak Partners— mostraron que el apetito iba más allá de la simple refinanciación: el capital buscaba crecer.
  • Los analistas anticipan que cada avance hacia la paz reducirá aún más los costos de endeudamiento y aliviará las presiones inflacionarias en sectores cíclicos.

El lunes se convirtió en una jornada de movimiento acelerado en los mercados de crédito de Estados Unidos. Las empresas, conscientes de que la semana se estrecharía rápidamente por la reunión de la Reserva Federal, un feriado y otros eventos, se lanzaron a captar más de 40.000 millones de dólares en financiamiento. El detonante fue el acuerdo provisional entre Washington y Teherán para reabrir el estrecho de Ormuz, que derrumbó los precios del petróleo, impulsó las acciones y redujo las expectativas de nuevas subidas de tasas.

El entorno era casi ideal para los emisores. Nvidia se posicionó como el mayor emisor en el mercado de grado de inversión, mientras que Qnity Electronics presentó una de las ofertas más grandes en préstamos apalancados. Tom Murphy, de Columbia Threadneedle, resumió el momento: fundamentos corporativos sólidos, condiciones técnicas excelentes y puertas completamente abiertas. La verdad de fondo era que la demanda de deuda corporativa había permanecido alta durante todo el año, con inversores dispuestos a desplegar capital y diferenciales que apenas se habían movido pese a los conflictos.

Más allá de la refinanciación, la jornada también registró operaciones ligadas a adquisiciones de envergadura. Un consorcio liderado por Banco Santander lanzó un préstamo de 2.500 millones de dólares para que LS Power adquiriera activos de generación eléctrica a Constellation Energy, y los bancos pusieron en marcha otro de 2.750 millones para respaldar la compra por parte de Stonepeak Partners de una participación mayoritaria en la división Castrol de BP.

Los analistas de Bank of America señalaron que cualquier avance adicional hacia la paz podría comprimir aún más los diferenciales, ya cercanos a mínimos históricos, y aliviar las presiones inflacionarias. Con la semana a punto de llenarse de distracciones —incluyendo, con cierta ironía, el primer desfile de campeones de los Knicks en cincuenta años—, el lunes fue, simplemente, el momento para actuar.

El lunes fue un día de movimiento frenético en los mercados de crédito estadounidenses. Las empresas se apresuraban a captar fondos, conscientes de que tenían una ventana estrecha antes de que los eventos de la semana acapararan la atención de los inversores. En total, buscaban más de 40.000 millones de dólares en financiamiento, impulsadas por un cambio dramático en el sentimiento del mercado tras el acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz.

El contexto era prácticamente perfecto para los emisores. Los precios del petróleo se desplomaron, las acciones subieron, y los rendimientos de los bonos del Tesoro a corto plazo cayeron, señalando que los inversores esperaban menores aumentos en las tasas de interés estadounidenses en el corto plazo. Gigantes como Nvidia y Qnity Electronics aprovecharon el repunte, con Nvidia posicionándose como el mayor emisor en el mercado de grado de inversión, mientras que Qnity presentaba una de las mayores ofertas en préstamos apalancados. Los precios de la deuda de alto rendimiento subían, lo que empujaba los rendimientos hacia abajo y hacía que el endeudamiento fuera más atractivo.

Tom Murphy, director de crédito con calificación de inversión en Columbia Threadneedle, capturó el sentimiento del momento: los fundamentos corporativos eran sólidos, los aspectos técnicos del mercado eran excelentes, y las puertas estaban completamente abiertas. Aunque el acuerdo con Irán mejoró las condiciones, la verdad subyacente era que la demanda de deuda corporativa había permanecido obstinadamente alta durante todo el año. Los inversores buscaban rentabilidad, y a pesar de meses de conflicto, los diferenciales de crédito se habían mantenido prácticamente intactos. Los gestores de fondos tenían efectivo en sus manos y estaban dispuestos a desplegarlo.

Michael Marzouk, gestor de carteras de Aristotle Pacific Capital, observó que el mercado de obligaciones de préstamos garantizados estaba en plena ebullición. Estos instrumentos, que son los mayores compradores de préstamos apalancados, estaban viendo flujos constantes de capital. Los fundamentos corporativos en general seguían siendo sólidos, lo que daba confianza a los prestamistas.

Más allá de la refinanciación de deuda existente, también hubo actividad significativa vinculada a adquisiciones. Un consorcio de prestamistas liderado por Banco Santander lanzó un préstamo apalancado de 2.500 millones de dólares para financiar la compra por parte de LS Power de activos de generación eléctrica valorados en 5.000 millones de dólares a Constellation Energy. Simultáneamente, los bancos pusieron en marcha una venta de préstamos apalancados de 2.750 millones de dólares para respaldar la adquisición por parte de Stonepeak Partners de una participación mayoritaria en la división Castrol de BP.

Los analistas de Bank of America escribieron que se esperaba que los avances hacia el fin de la guerra redujeran aún más los diferenciales en el mercado estadounidense de grado de inversión, que ya estaban cerca de mínimos históricos. Una caída adicional en los precios del petróleo debería beneficiar a los sectores cíclicos y aliviar las preocupaciones sobre la inflación. Los prestatarios también eran conscientes de que estaban operando en una ventana relativamente pequeña. La reunión de política monetaria de la Reserva Federal del miércoles acapararía la atención de los inversores. El viernes era feriado nacional en Estados Unidos, y la Copa del Mundo de la FIFA también limitaba el tiempo disponible. Además, el jueves, la atención se desplazaría hacia Nueva York, donde los Knicks celebrarían su primer título de la NBA en 50 años con un desfile. Murphy bromeó que después de cinco décadas, se merecían un desfile con gran afluencia de público. En ese contexto, el lunes fue el momento para actuar.

Los fundamentos son fenomenales, los aspectos técnicos son excelentes. Los mercados están absolutamente abiertos.
— Tom Murphy, director de crédito con calificación de inversión de Columbia Threadneedle
El mercado de CLO está en plena ebullición. Los gestores disponen de efectivo y los fundamentos corporativos, en general, siguen siendo sólidos.
— Michael Marzouk, gestor de carteras de Aristotle Pacific Capital
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué exactamente el lunes fue tan especial? ¿Qué cambió de repente?

Model

El acuerdo entre EE.UU. e Irán fue el catalizador, pero lo importante es que abrió una ventana psicológica. Los inversores vieron caer el petróleo, subir las acciones, y eso significó menos presión inflacionaria. De repente, el futuro se veía menos incierto.

Inventor

Pero dijiste que la demanda de deuda ya era alta. ¿Entonces el acuerdo no fue realmente el factor decisivo?

Model

Exacto. El acuerdo fue el pretexto, no la causa. Las empresas querían endeudarse de todos modos porque los inversores estaban hambrientos de rentabilidad. El acuerdo simplemente les dio la excusa perfecta para hacerlo ahora, antes de que otras cosas acapararan la atención.

Inventor

¿Qué otras cosas?

Model

La reunión de la Reserva Federal el miércoles, el feriado del viernes, la Copa del Mundo. Y luego está el desfile de los Knicks. Suena trivial, pero cuando los mercados están llenos de dinero buscando dónde ir, el timing lo es todo.

Inventor

Entonces, ¿esto es sostenible? ¿Pueden seguir captando dinero así?

Model

Mientras los fundamentos corporativos se mantengan sólidos y los inversores sigan buscando rendimiento, sí. Pero depende de que el acuerdo con Irán se mantenga y de que la inflación no resurja. Si algo de eso cambia, la ventana se cierra rápidamente.

Inventor

¿Y qué pasa con las empresas que se endeudaron el lunes? ¿Están mejor o peor?

Model

Mejor, al menos por ahora. Obtuvieron el dinero a tasas más bajas de lo que hubiera sido posible hace una semana. Pero ahora tienen más deuda en sus libros, así que si las condiciones se deterioran, estarán más expuestas.

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