En un momento en que la inteligencia artificial promete transformar industrias enteras, las empresas que lideran ese cambio están reorganizando silenciosamente las estructuras que debían custodiar sus riesgos. Lo que se presenta como eficiencia organizacional revela, en el fondo, una pregunta más antigua: ¿puede una institución crecer con rapidez sin perder de vista lo que podría salir mal? Para América Latina, que observa y adopta estas tecnologías desde una posición de dependencia, la respuesta que den estas empresas no será solo suya.