En el cruce entre la promesa y la práctica, Colombia revela una paradoja tecnológica: cientos de miles de empresas han abierto la puerta a la inteligencia artificial, pero pocas han cruzado el umbral. Lo que el AWS Summit del 30 de julio dejó en evidencia no es una falta de adopción, sino una falta de comprensión profunda sobre para qué sirve lo que se ha adoptado. El verdadero desafío no es técnico ni económico en su raíz, sino cultural: saber qué problema se quiere resolver antes de comprar la herramienta que promete resolverlo.