En el cruce entre la geopolítica tecnológica y la soberanía de una cooperativa eléctrica patagónica, el embajador estadounidense Peter Lamelas formalizó por escrito la posición de Washington contra un acuerdo entre CALF y Huawei, ofreciendo alternativas de empresas norteamericanas sin presentar objeciones técnicas concretas. El episodio revela una tensión más profunda sobre los límites del poder diplomático: hasta dónde puede llegar la presión de un Estado sobre decisiones privadas de otro país, y por qué canales debe circular esa presión cuando afecta a trabajadores y ciudadanos comunes.