En la larga conversación que la humanidad sostiene consigo misma sobre el tiempo y el aprendizaje, Elvia Martínez ofrece una respuesta silenciosa y contundente: a los 71 años recogió su título en Psicología de la UNAM, cuatro décadas después de haber aprobado el examen de ingreso en 1982. Lo que la vida económica le arrebató en la juventud —la posibilidad de estudiar mientras sostenía a sus padres y ocho hermanos— ella lo recuperó con paciencia, trayectos de cuatro horas diarias y la voluntad de aprender desde cero a usar una computadora. Su historia no habla de excepciones, sino de lo que ocu