El virus del Nilo detectado en 25 pueblos de Sevilla, con situación más controlada que el año anterior

Se confirmaron dos casos humanos de virus del Nilo occidental en Morón de la Frontera y La Rinconada, además de dos casos equinos en Burguillos y Carmona.
El virus circuló en veinticinco pueblos, pero la situación fue más controlada
La provincia de Sevilla registró presencia del virus del Nilo occidental en más localidades que el año anterior, pero con menor gravedad gracias a los planes de vigilancia.

En el verano y otoño de 2025, el virus del Nilo occidental recorrió silenciosamente veinticinco municipios de la provincia de Sevilla, recordándonos que la naturaleza no entiende de fronteras administrativas. La respuesta coordinada entre la Diputación y la Junta de Andalucía logró contener lo que en años anteriores había sido una crisis más grave, aunque dos sevillanos y dos caballos pagaron el precio de la circulación viral con casos confirmados en octubre y noviembre. La vigilancia continúa, porque el control de una enfermedad transmitida por mosquitos es siempre una conversación entre la ciencia humana y los ritmos del mundo natural.

  • El virus del Nilo occidental se extendió por veinticinco municipios sevillanos en 2025, activando protocolos de emergencia en dieciséis de ellos al detectarse circulación a menos de 1,5 kilómetros de zonas habitadas.
  • Dos personas en Morón de la Frontera y La Rinconada enfermaron en octubre, en localidades que hasta entonces no habían registrado ninguna señal de alerta en las trampas de vigilancia.
  • En noviembre, dos caballos en Burguillos y Carmona confirmaron que el virus seguía activo, ampliando la preocupación más allá de la salud humana hacia la ganadería y la fauna equina.
  • La coordinación entre la Diputación de Sevilla y la Consejería de Salud permitió levantar alertas progresivamente conforme pasaban semanas sin nuevas detecciones, señal de que el control de mosquitos está funcionando.
  • La incidencia fue notablemente menor que la del año anterior, lo que apunta a que los planes de vigilancia están produciendo resultados reales, aunque el seguimiento continuo sigue siendo imprescindible.

La provincia de Sevilla vivió el verano de 2025 con una presencia extendida pero más controlada del virus del Nilo occidental. El patógeno fue detectado en veinticinco municipios repartidos por toda la geografía provincial, desde Castilblanco de los Arroyos hasta Lebrija, pasando por Coria del Río y La Rinconada. Sin embargo, gracias a la acción conjunta de la Diputación de Sevilla y la Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía, la propagación se mantuvo dentro de límites manejables.

De los veinticinco municipios afectados, dieciséis fueron declarados en situación de Alerta —cuando el virus circula a menos de 1,5 kilómetros del núcleo urbano o hay casos humanos confirmados— y once en Riesgo Alto. Las alertas se fueron activando y levantando a lo largo de los meses: Castilblanco de los Arroyos fue el primero en entrar en alerta en agosto, mientras que municipios como Las Cabezas de San Juan permanecieron bajo esa condición hasta bien entrado noviembre.

El elemento más preocupante del año fueron los casos humanos. El 29 y el 30 de octubre se confirmaron infecciones en Morón de la Frontera y La Rinconada respectivamente, dos localidades que hasta ese momento no habían mostrado señales de circulación viral en los sistemas de vigilancia. En noviembre, dos caballos en Burguillos y Carmona sumaron nuevas confirmaciones al mapa de la enfermedad.

Solo cinco de los municipios en alerta estaban cubiertos por el Plan de Vigilancia y Control de Mosquitos de la Diputación, lo que pone de relieve la necesidad de una coordinación más amplia entre administraciones. A finales de noviembre, la evaluación general era cautelosamente positiva: las alertas se iban levantando, los focos no avanzaban hacia las zonas pobladas y la comparación con el año anterior —cuando la incidencia fue significativamente mayor— sugería que las medidas de control estaban dando frutos.

La provincia de Sevilla atravesó el verano de 2025 con una situación notablemente más controlada respecto al año anterior en cuanto a la circulación del virus del Nilo occidental. A pesar de que el patógeno fue detectado en veinticinco municipios dispersos por toda la geografía provincial, los esfuerzos coordinados entre la Diputación de Sevilla y la Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía lograron contener la propagación mediante planes específicos de vigilancia y control de mosquitos transmisores.

El virus circuló en localidades tan variadas como Castilblanco de los Arroyos, La Puebla de los Infantes, Lebrija, Coria del Río, Morón de la Frontera y La Rinconada, entre muchas otras. Sin embargo, no todos estos municipios requirieron el mismo nivel de intervención. De los veinticinco con presencia confirmada del virus, dieciséis fueron catalogados como áreas en Alerta, una designación que se activa cuando se detecta circulación viral a menos de 1,5 kilómetros del núcleo poblacional o cuando se confirman casos en personas. Los once restantes fueron clasificados en Riesgo Alto, categoría que aplica cuando la circulación se mantiene a mayor distancia de las zonas habitadas.

La cronología de las alertas revela cómo el virus avanzó a lo largo de los meses. Castilblanco de los Arroyos fue el primero en entrar en alerta el 4 de agosto, saliendo de esa condición el 29 del mismo mes. El Pedroso permaneció en alerta desde finales de agosto hasta finales de septiembre. Otros municipios como Guillena, Gerena y La Luisiana experimentaron períodos de alerta que se extendieron hasta octubre y noviembre. Las alertas más prolongadas se registraron en municipios como Las Cabezas de San Juan, que estuvo en alerta desde el 7 de octubre hasta el 20 de noviembre, y en varios otros que mantuvieron esta condición hasta bien entrado diciembre.

Lo que distingue a 2025 de años anteriores es la presencia de casos confirmados en seres humanos. Morón de la Frontera registró un caso el 29 de octubre, mientras que La Rinconada confirmó otro el 30 de octubre. Ambos municipios presentaban la particularidad de que no habían mostrado previamente circulación del virus ni detecciones positivas en las trampas de vigilancia, lo que sugiere una transmisión relativamente rápida una vez que el virus llegó a estas localidades. Además, en noviembre se confirmaron dos casos en equinos: uno en Burguillos el 13 de noviembre y otro en la urbanización Torrepalma de Carmona la misma fecha.

Solo cinco de los dieciséis municipios en alerta pertenecen al Plan de Vigilancia y Control de Mosquitos de la Diputación de Sevilla: Coria del Río, Las Cabezas de San Juan, Almensilla, Mairena del Aljarafe y Aznalcázar. Esta distribución desigual de recursos subraya la importancia de la coordinación entre administraciones, ya que la mayoría de las áreas afectadas requirieron intervención desde otros programas de vigilancia, particularmente el Programa Integral de Vectores de la Consejería de Salud y Consumo.

La evaluación general a 28 de noviembre mostraba que la situación, aunque requería vigilancia continua, se mantenía dentro de parámetros controlables. Las alertas iban siendo levantadas conforme pasaban las semanas sin nuevas detecciones, y los municipios en riesgo alto no presentaban indicios de que el virus se acercara a las zonas de población. Este control relativo contrasta con la experiencia del año anterior, cuando la incidencia fue significativamente mayor, lo que sugiere que las medidas de vigilancia y control de mosquitos están produciendo resultados tangibles en la reducción de la transmisión del virus del Nilo occidental en la provincia.

Los municipios de la provincia de Sevilla experimentaron una etapa veraniega bastante más tranquila respecto a la del ejercicio anterior en cuanto a la incidencia del virus del Nilo occidental
— Diputación de Sevilla
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Por qué este año fue más tranquilo que el anterior si el virus llegó a veinticinco pueblos?

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Porque la diferencia no está en el número de lugares donde aparece el virus, sino en cuánto tiempo permanece activo y cuántas personas enferma. El año pasado la situación fue más grave. Este año, aunque el virus circuló en más municipios, los planes de vigilancia lograron detectarlo rápido y controlarlo.

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¿Qué significa exactamente que un municipio esté "en alerta" versus "en riesgo alto"?

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En alerta significa que el virus está muy cerca de donde vive la gente, a menos de 1,5 kilómetros, o que ya hay personas enfermas. Riesgo alto es cuando el virus circula, pero está más lejos, en zonas rurales o despobladas. La alerta requiere más intervención inmediata.

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Los dos casos humanos en octubre no habían tenido detecciones previas. ¿Eso es preocupante?

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Sí, porque significa que el virus llegó sin aviso previo. No estaba en las trampas de vigilancia, así que nadie lo vio venir. Pero también significa que una vez detectado, se actuó rápido. Eso es lo que permite que la situación no se descontrole.

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¿Cuál es el papel de los caballos en todo esto?

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Los caballos son centinelas. Cuando se enferman, nos dicen que el virus está circulando en esa zona. Los dos casos equinos en noviembre confirmaron que el virus seguía presente, pero también permitieron activar protocolos de control antes de que hubiera más casos humanos.

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¿Por qué solo cinco municipios en alerta pertenecen al plan de vigilancia de la Diputación?

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Porque la Diputación no puede cubrir todo. La mayoría de los municipios afectados fueron monitoreados por el programa de la Junta de Andalucía. Es un sistema de capas: cuando un municipio sale del plan de la Diputación, entra en el de la Consejería. Así no se deja nada sin vigilancia.

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